@Raulramirezpy
El defensor del Pueblo, Rafael Luis Ávila Macke, habla el trabajo en la institución, y, principalmente, de la verdadera epidemia de amparos para acceder a los medicamentos oncológicos. En seis meses tuvieron 1.380 acciones ante la Justicia.
–¿Cuál es la función de la Defensoría del Pueblo?
–Bueno, soy un comisionado parlamentario. Trabajamos en diversas áreas. Tenemos a nuestro cargo la objeción de conciencia. También la indemnización a las víctimas de la dictadura. Tenemos la Dirección de Verdad, Justicia y Reparación Social; el Departamento de Trabajo; la Dirección de Salud y una Dirección General de Operaciones, que está trabajando con todas las filiales de la Defensoría en 14 ciudades del país. Entonces, a través de ella, estamos llegando, no en la forma que queremos, pero este año queremos explotar. Consolidar la Defensoría. Tenemos la intención de implementar varias mejoras y un muy buen acompañamiento de la presidencia del Congreso que nos está ayudando bastante. Hoy tenemos una institución bastante ordenada. Trabajamos con los amparos y también con las víctimas de la dictadura.
–¿Ahora, tienen bastantes amparos?
–Sí, de junio a diciembre del 2025, tuvimos 1.380 amparos. Es lo que nosotros le consultamos a la ministra de Salud para hacer una reunión interinstitucional entre la Defensoría y el Ministerio y también la previsional para ir mejorando. Porque hay amparos que se repiten sobre un mismo medicamento. Creo que no tiene sentido. Eso debería estar en el cuadro básico y así otros medicamentos que también tiene. No manejo los nombres porque son complejos, pero sí lo tenemos en planilla y los estamos trabajando. Esa es la idea. Hacer un trabajo interinstitucional con el Ministerio de Salud y con la previsional para que las personas que se acerquen, que tienen un problema de salud y necesitan acceder a esa medicación, podamos hacerlo sin que tengamos que llegar a un amparo con lo que debe esperar 60, 90 y 120 días para acceder a ellos. Porque es lo que nos dicen muchas veces. Nosotros, si no iniciamos nuestro tratamiento, a veces, ya se complica más. Lo más probable es que esa medicación ya no surta el efecto si lo recibe en 90 días. Porque esta enfermedad se va complicando, no por día, sino por segundo. Por eso insisto en realizar esa reunión para mejorar los contactos interinstitucionales. Esa es la parte donde nosotros debemos poner mayor énfasis y trabajar en conjunto. Porque el Ministerio, nosotros, la previsional, nos debemos a la ciudadanía y tenemos que dar resultado. Tenemos que ser ágiles.
–¿Cuáles son los amparos que más se dan o son solo por medicamentos?
–No. Tenemos amparos sobre terapia intensiva, personas que tienen que ingresar; otras que necesitan clavos, placas. Todo lo que sea la parte de traumatología, muchos de estos accidentes de motocicletas. También se acercan los que necesitan prótesis. Una infinidad de cosas, pero sí llevan la delantera los casos oncológicos. Las personas con cáncer, en 70 a 80% estamos con estos medicamentos.
–¿Cuántos mueren esperando medicamentos?
–No sabría decirte. Creo que hay muy pocos. Son dos o tres los que fallecieron esperando su medicación. Pero el resto ya es durante el tratamiento. Es que, a veces, como última opción, la gente se acerca a la Defensoría no como una primera opción. No sé si por desconocimiento. Porque nosotros damos difusión a través de nuestra página web. Por redes sociales estamos informando de cómo podemos ayudar. Trabajar con la ciudadanía, cómo pueden acercarse. En todos los casos, vamos informando. Tenemos una página web nueva donde se pueden hacer las denuncias. A través de ella, nosotros recibimos y ellos nos acercan todos los documentos sobre el caso. De hecho todo lo que se hace a través de la Defensoría no tiene ningún costo. Estamos viendo algunos asuntos sobre las notificaciones en los amparos, pero tiene que ser así, porque el amparo es gratuito. Entonces nosotros tampoco podemos estar cobrando notificaciones. Volviendo a las personas fallecidas en espera de una medicación, lo que pasa es que ya están con un cuadro muy complejo de la enfermedad y como última opción a vienen a la Defensoría, ya sin recursos se acercan. No puedo decirte porque no se acerca antes o, a veces, en la vorágine de todo el tratamiento, se entera de que hay una institución que puede apoyarle y garantizarle todo el tratamiento. Ahí se acercan a la Defensoría del Pueblo.
–¿Y sobre el nivel de cumplimiento de los acciones?
–Bueno, todavía no tengo la respuesta del Ministerio de Salud sobre el pedido de informes que hicimos, pero como nosotros tenemos los contactos de los amparistas, entonces, vamos haciendo un control. En la mayoría de los casos, se va cumpliendo con la primera entrega para que siga el tratamiento. Cuando nosotros tenemos una sentencia, ahí ellos abren la licitación para la compra de ese medicamento y si se adjudica a una empresa, entiendo que ellos le dan 30 días para que esa medicación sea entregada al Ministerio de modo a que ellos puedan entregarle a su vez al amparista. Pero los problemas se dan cuando el medicamento no está en el país. Se tiene que hacer toda una logística para la importación a través de la empresa para que ese medicamento llegue al país y ahí también se tropieza con que los mismos todavía no están habilitados o sea hay que ser estrictos. ¿No entiendo por qué los médicos recetan algo que todavía no está habilitado en el país? Esa es la parte que yo desconozco. Porque se tienen que hacer todas las documentaciones y ahí es donde se demora un tiempo importante.
–¿Trabajaron también con víctimas de la mafia de los pagarés?
–Así es. Tuvimos una intervención importante. Si bien seguimos recibiendo expedientes, llegamos a entregar casi 570 expedientes que fueron remitidos al Ministerio de la Defensa Pública para que ellos empiecen a realizar el trabajo jurídico. Ahora nosotros, a través de la Dirección del Debido Proceso, estamos solicitando informes para ver cuál es la situación y qué avances tenemos. Vamos a ir informando oportunamente a medida que se vayan recibiendo. Vemos cómo estamos avanzando porque tenemos que darle información y cumplir con las personas que están confiando, y que están necesitando, en su mayoría, que se le levanten los embargos.
–¿Hay muchos casos?
–Hay un grupo grande donde los recurrentes no entregan la documentación. Ellos están viendo cómo conseguir porque ni ellos tienen todos los documentos porque te dan datos no muy concretos y nosotros necesitamos datos concretos para trabajar y poder ayudarles. Entonces, ahí es que estamos viendo. Poco a poco vamos juntando los documentos.
- Porque hay amparos que se repiten sobre un mismo medicamento. Creo que no tiene sentido. Eso debería estar en el cuadro básico y así otros medicamentos también.
- Es que ya están con un cuadro muy complejo de la enfermedad y como última opción vienen a la Defensoría, ya sin recursos. No puedo decirte porque no se acerca antes.
Rafael Ávila Macke
Es abogado y magíster en Gobierno y Gerencia Pública. Tiene trayectoria en defensa de derechos humanos, transparencia institucional y justicia social. Es defensor del Pueblo desde el 2022, y en diciembre culmina su mandato. Antes, fue seis meses defensor adjunto. Estuvo como relator del Jurado de Enjuiciamiento, entre otros cargos.