El profesional añadió que ya se invirtieron USD 250 millones en el proyecto, y son otros USD 60 o 70 millones que se dejan de recibir por cada año que se postergue la obra. Los trabajos, iniciados en 2020, están parados desde enero, aunque existe esperanza de reanudar en agosto.
“La rescisión es un camino costoso”, advirtió Yorg, aunque no se animó a dar números, pero también subrayó que las condiciones están dadas para anular el contrato de obras civiles, proceso que debe ser aprobado por el Consejo de Administración de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), a propuesta del Comité Ejecutivo de la central, aclarando que por ahora “no hay consejeros argentinos”.
Otro camino es la renegociación del contrato, que también implicará un dilatado proceso, considerando que primero se deben reiniciar las obras. Yorg también reconoció que “es una preocupación la conservación de los equipos electromecánicos”, muchos de los cuales vienen con un gas, o necesitan de cambio de aceite.
La obra de maquinización está detenida desde este año, porque la contratista civil no retornó, y desvinculó a todo el personal de producción, alrededor de 1.000 personas. “El contratista alegó la situación macroeconómica argentina”, explicó Yorg, añadiendo que el financiamiento es con fondos propios, la mayor parte con ingresos argentinos, por la venta de energía.
La inversión destinada al proyecto es de USD 329.028.585,55. De acuerdo al cronograma inicial, este año las obras deberían haber estado concluidas, mientras que las pruebas de la primera unidad generadora se tendrían que haber realizado a finales de 2023.
En el pico de los trabajos, serían 1.800 personas empleadas durante un año. Ahora, con el atraso, se espera que la primera unidad sea probada recién en julio de 2027.
Detalles. Una vez en funcionamiento, la maquinización de Aña Cuá aportará ingresos adicionales del orden de los USD 70 millones anuales para Yacyretá, y de unos USD 6.800.000 anuales para el Paraguay en concepto de royalties.
La Casa de Máquinas presentará características similares a las de Yacyretá, con tres turbinas tipo Kaplan de eje vertical, de 90 MW cada una, con una capacidad instalada total de 270, lo que resulta en un incremento del 10% en la producción de energía anual de la binacional.