18 jun. 2024

Juan Ángel Napout relata su calvario en prisión de EEUU


El ex presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) Juan Ángel Napout escribió una carta dirigida al pueblo paraguayo, mediante la cual relata el trato poco humanitario que recibe durante su reclusión en una prisión de Miami, Estados Unidos.





Napout explica

Juan Angel Napout, ex titular de la APF.

Archivo ÚH

Juan Ángel Napout, quien lleva 66 meses en prisión desde su detención en Zurich, Suiza, en diciembre del 2015, cuestionó el poco trato humanitario que recibe en Miami FCI, lugar en el que está recluido desde hace cuatro años y medio.

El empresario recordó que, en julio de 2020, había solicitado su liberación compasiva tras contraer Covid-19, pero esto fue denegado para él, mientras que para uno de sus coacusados, José María Marín, de Brasil (Brasil), la misma fue concedida.

Asimismo, el ex dirigente contó que durante el tiempo que estaba con la enfermedad solo le proveyeron de una tableta de Ibuprofeno al día.

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“Gracias a Dios y le doy gracias todos los días, mi tiempo de partir aún no había llegado, así que semanas más tarde volví a mi unidad”, señala.

Trabas para cirugía oftalmológica

Juan Ángel Napout detalló, además, el calvario que le toca vivir por las trabas que le pone la Justicia norteamericana para acceder a una cirugía oftalmológica, la cual, según los profesionales, es esencial para no perder la vista.

La carta fue publicada con fecha 2 de junio del 2023, en la plataforma Change.org.

Tanto desde la Cámara de Diputados como la de Senadores presentaron proyectos de declaración para instar a EEUU a permitir que el compatriota sea sometido a la cirugía que requiere para no perder la visión.

A continuación, reproducimos íntegramente la carta:

Durante ese mismo tiempo, comencé a experimentar fuertes dolores en mi ojo derecho, y mi vista empezó a nublarse. En pocos días, perdí completamente la visión en ese ojo. Un especialista me examinó y recomendó de inmediato una cirugía en el instituto Bascom Palmer, como también lo confirmó una de las enfermeras.

Lamentablemente, los meses pasaron y no hubo más noticias. En febrero de 2021, el oftalmólogo me examinó nuevamente, esta vez para confirmar los problemas en mi ojo derecho y el hecho de que mi ojo izquierdo también sufría de cataratas y moscas volantes. Este médico también recomendó una cirugía inmediata.

El tiempo siguió pasando y la ayuda médica esperada nunca llegó. El 27 de mayo de 2022 me llevaron a la Clínica Larkin para hacerme un estudio. Después de esperar tres horas, me dijeron que debía regresar en junio porque faltaba un estudio importante, pero no se podía realizar debido a que la máquina estaba rota.

Esperé hasta junio, pero no ocurrió nada, y recién el 17 de noviembre de 2022 me volvieron a llevar a la misma Clínica Larkin, con la promesa de una operación. Sin embargo, después de esperar 4 horas, la doctora de guardia vino y, frente a los dos oficiales que estaban conmigo, me dijo dos cosas: primero, que Larkin ya no realizaba la cirugía, y segundo, que el estudio que debían realizarme tampoco se podía hacer porque la máquina seguía rota.

Lo que hicieron fue recomendar al departamento médico de Miami FCI que me realizaran la cirugía en Bascom Palmer. Inmediatamente, al regresar a nuestro complejo, entregué los documentos al departamento médico, esperando una pronta respuesta.

El tiempo siguió pasando, llegamos a 2023 y todo seguía en silencio. En marzo, desesperado, presenté un BP8 a mi consejero, que es una medida administrativa rogando por la cirugía. Una semana después, fui nuevamente al oftalmólogo y, una vez más, de manera categórica, confirmó que tenía visión cero en el ojo derecho y que el izquierdo estaba visiblemente deteriorado. La conclusión que figura en mis registros médicos no admite dudas: tenía que ser operado de inmediato.

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En abril recibí la respuesta a mi BP8, donde se me informaba que se estaba tramitando mi operación, pero todo el mes de abril pasó y llegamos a mayo. Los dolores de cabeza continuaron y, a pesar de que mi familia me envía libros en letra grande, cada vez me resulta más difícil leer, lo cual hago con un solo ojo. La lectura es una de las cosas que me salvaron la vida en este lugar.

Resumiendo, en varias ocasiones se me prometió la operación, pero nunca llegó. Mi familia y mis abogados intentaron por varios medios, y también les decían que me operarían, pero el tiempo seguía pasando. Varias de las personas a quienes recurrimos nos decían que no hagamos pública esta situación, que tarde o temprano la ayuda iba a llegar. Otros a quienes rogamos ayuda nos decían que ya no había nada que hacer. Pedimos por cartas, se hicieron cientos de llamadas telefónicas y siempre surgía un “pero” o una negativa de atendernos.

Y fue así que mi familia, en la persona de mi querida hermana María Virginia, decidió hacer pública esta situación.

Llegando a este punto, trato de contener las lágrimas de emoción, porque lo que ocurrió es de público conocimiento y yo no tengo palabras para agradecer a tantas personas que se adhirieron y dieron su apoyo a nuestro pedido. La prensa de nuestro país que nos dio la cobertura y expresó su opinión sobre esta situación y el Senado de la República que pidió que se me dé la ayuda que tanto pedimos, que tanto suplicamos, que tanto necesitamos.

Al pueblo de mí querido país, que, para mí por lejos es el mejor país del universo. Tuve la gracia de Dios de conocer y vivir por un tiempo en varios maravillosos países, pero en mi corazón y mi alma Paraguay es el país donde quiero ser enterrado. Nuestra gente es buena, solidaria y bondadosa, y la familia sigue siendo el núcleo más importante. Gente que, en todo este tiempo, manifestó su afecto a mi familia, gente que ha orado y rezado pidiendo por mi retorno a casa, pidiendo por mi salud.

Por este medio, quiero darles las gracias por recordarme y acompañarnos.

Le pido a Dios poder volver y abrazar a mi querida madre, que con sus 91 años me espera todos los días.

Juan Ángel Napout Barreto

Condena

Juan Ángel Napout fue detenido en Suiza, en diciembre de 2015, y trasladado a EEUU. El ex dirigente deportivo fue condenado junto a otros dirigentes del fútbol sudamericano por conspirar para cometer crimen organizado y por fraude electrónico.

La Justicia estadounidense le responsabilizó de haberse embolsado al menos USD 3,3 millones en sobornos pagados por empresas para hacerse con los derechos de torneos internacionales, que le habrían prometido pagos por un valor total de casi USD 25 millones.

En abril del 2022, el Gobierno de Paraguay hizo un pedido oficial para que se aplicara la medida de traslado de Napout a Paraguay en el marco de la Convención Interamericana para el Cumplimiento de Condenas Penales en el Extranjero, pero la Justicia de EEUU no respondió.

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