Un nuevo caso de violencia contra la mujer vuelve a dejar al descubierto la preocupante fragilidad del sistema de Justicia, luego de que un joven identificado como Sergio Fleitas Alcaraz, de 24 años, denunciado por una brutal golpiza contra su concubina, obtuviera arresto domiciliario de forma llamativa y acelerada, pese a la gravedad de los hechos.
El caso ocurrió en Santa Rosa del Aguaray, Departamento de San Pedro.
La víctima, una mujer de 24 años, madre de dos niños pequeños, se encuentra prácticamente convaleciente por los golpes recibidos. Permaneció internada durante 48 horas en un hospital y recién el jueves fue dada de alta, aunque continúa con fuertes dolores, dificultades para caminar y secuelas físicas visibles.
Según la denuncia, el presunto agresor la golpeó en distintas partes del cuerpo, lo que le provocó lesiones que requirieron atención médica urgente. Incluso, el hombre habría ido hasta el centro asistencial para amenazarla de muerte, aumentando aún más el nivel de riesgo para la mujer.
Ante esta situación, agentes policiales procedieron a la detención del sospechoso, quien fue puesto a disposición del Ministerio Público.
La víctima presentó fotografías y videos como pruebas del estado en que quedó tras la agresión, además de mencionar que el hombre ya contaba con antecedentes por violencia familiar.
Pese a estos elementos, el fiscal interviniente, Abg. José Alberto Godoy, solicitó al juzgado la aplicación de arresto domiciliario, medida que fue concedida en tiempo récord por el juez interino en lo Penal Abg. Nelson Mercado, permitiendo que el presunto agresor recupere su libertad a pocos días de haber sido detenido.
La rapidez con la que se otorgó este beneficio genera serios cuestionamientos, especialmente considerando que la víctima aún se encuentra en proceso de recuperación y en una situación de extrema vulnerabilidad.
Familiares de la mujer expresaron su indignación y exigen una explicación clara sobre por qué se optó por una medida tan leve, cuando existen evidencias, antecedentes y un riesgo latente para la vida de la víctima.
Este caso refleja una vez más cómo la falta de decisiones firmes y oportunas termina dejando desprotegidas a las mujeres que se animan a denunciar, mientras los presuntos agresores acceden a beneficios judiciales que ponen en peligro nuevas vidas.