02 may. 2026

Jack el Destripador, el diablo en Whitechapel

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Marisol Ramírez

En 1888, los habitantes de Londres vivieron durante meses con el corazón en un puño y la mirada puesta en las callejas de Whitechapel.

No en vano esa pobre barriada del East End donde la miseria de la vida urbana tocaba fondo se había convertido en el siniestro escenario de los crímenes de Jack el Destripador.

En el otoño de aquel año, al menos cinco mujeres fueron asesinadas y brutalmente mutiladas a manos de un hombre que actuaba como un auténtico depredador misógino, y del que aún hoy se desconoce la identidad.

Jack el destripador: el diablo en Whitechapel es el libro que aparece este domingo 7 con el ejemplar de ÚH, en el marco de la colección Rostros del mal, que sigue con sus entregas cada domingo.

El costo del libro es de G. 40.000.

Perfil Psicológico

Vicente Garrido realiza un perfil psicológico de este personaje en el presente libro, el cual describe: Jack el Destripador es mucho más que un mito del true crime y de la historia criminal de Londres victoriano.

Su impacto en la criminología y en la cultura, a pesar del escaso número de víctimas, no ha sido superado por ningún otro asesino por varias razones.

Jack se erigió como el primer asesino en serie de la historia contemporánea sin que importara que otros asesinos seriales le precedieron, pues por vez primera, la sociedad tomó consciencia de la existencia de un nuevo tipo de asesino, capaz de matar de la manera más cruel sin razón comprensible, sin otro propósito que el de disfrutar del placer de erigirse en un depredador.

Garrido considera que son “herederos” de este serial killer, que irrumpió en la conciencia de la sociedad a partir de finales de los años sesenta del siglo pasado, asesinos de la vida real y de la ficción.

Entre los de la vida real menciona a Ted Bundy, Ed Kemper, Ed Gein o Jeffrey Dahmer, en tanto que entre los de la ficción, señala a monstruos de sagas como Halloween, Elm Street o Viernes 13.

Garrido observa que una razón que hace trascendente a Jack el Destripador es que como respuesta el espíritu de los tiempos, su existencia puso de relieve la necesidad de que la policía y la ciencia forense se perfeccionen a fin de atrapar a estos “depredadores encubiertos” en las grandes ciudades, particularmente, en zonas que albergaban gran violencia y estaban rodeadas de extrema miseria.

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