11 may. 2026

Isla Pucú llena de luces y colores, su pesebre de materiales reciclados

Karina Gómez

CORDILLERA

La obra navideña creada con botellas plásticas por el artista Diego Diarte se consolidó como un símbolo cultural de Cordillera, transformando a Isla Pucú en un punto de referencia turístico y artístico a nivel nacional.

El tradicional pesebre navideño elaborado con materiales reciclados en la ciudad de Isla Pucú cumple este año diez ediciones ininterrumpidas y será declarado patrimonio material departamental por la Junta Departamental de Cordillera.

La obra es impulsada y desarrollada por el artista plástico local, Diego Diarte, y se expone cada mes de diciembre sobre el paseo principal de la ciudad, atrayendo a miles de visitantes provenientes de distintos puntos del país.

El proyecto se inició en 2016 con la representación de la Sagrada Familia y, con el paso del tiempo, fue creciendo en dimensiones y complejidad. Posteriormente, se incorporaron los tres Reyes Magos, pastores con ovejas, camellos, animales del pesebre y diversos elementos ornamentales.

“Cada personaje principal tiene una altura aproximada de dos metros y medio y está compuesto por unas 500 botellas plásticas”, explicó Diarte durante una entrevista realizada en el lugar de exhibición.

El artista señaló que los materiales utilizados provienen en su mayoría de botellas desechadas por empresas de bebidas gaseosas y alcohólicas, así como de campañas de recolección impulsadas por familias, instituciones educativas y organizaciones locales.

“Las botellas son recicladas, son muy resistentes y lo que se hace un año se mantiene para los años siguientes”, indicó.

despeje comunitario. Durante los primeros años, la iniciativa no contaba con presupuesto y se sostenía únicamente con trabajo voluntario. “Los tres primeros años fue todo a puro pulmón”, recordó Diarte.

Con el crecimiento del proyecto, se fueron sumando electricistas, herreros, funcionarios municipales, voluntarios, instituciones educativas y la Comisión de Eventos Culturales, conformando un trabajo colectivo de gran magnitud.

Además del paseo principal, la decoración se extendió al denominado Paseo Ka’aguy Juru, nombre original de Isla Pucú, cuya ornamentación está a cargo de funcionarios municipales y miembros de la comisión cultural.

“Cada año se innova. Cambian los colores, las luces, los elementos decorativos, para causar un mayor impacto en la ciudadanía”, explicó.

referente cultural. Diarte recordó que antes de estas intervenciones Isla Pucú era una ciudad que pasaba prácticamente desapercibida. “No había algo que culturalmente identifique a la ciudad. Hoy eso cambió totalmente”, afirmó.

El artista también es autor de un retablo de semillas compuesto por 19 tipos distintos, obsequiado a la Basílica Santuario de Caacupé por el cincuentenario de la diócesis, actualmente ubicado en la capilla San Roque González.

La obra será declarada patrimonio material departamental este jueves 18, a iniciativa de la concejal departamental Luz María Mesa.

“Es un reconocimiento a diez años de trabajo constante y comunitario”, expresó.

Impacto. La intendenta de Isla Pucú, Stacy López, destacó el impacto positivo del pesebre en la ciudad. “Esto es producto de la ciudadanía de Isla Pucú, ideas, trabajo y mano de obra de muchísimos islapucuenses”, señaló.

Indicó que toda la obra se realiza con profesionales locales. “Desde la herrería hasta la parte artística, todo se hace con mano de obra de nuestra gente”, afirmó.

Según datos municipales, durante la temporada pasada cerca de 10.000 personas visitaron la ciudad para observar el pesebre, impulsando el turismo, la gastronomía y la economía local.

La obra permanecerá expuesta durante todo el mes de enero y luego será resguardada para su próxima exhibición en las fiestas de fin de año.

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