Fue la autopsia la que reveló que la mujer tenía rastros de haber sido violentada sexualmente, de golpes en varios partes del cuerpo, incluso en la cabeza, mordeduras y estrangulamiento.
Quedó demostrado que el suboficial fue el autor del hecho, ocurrido en la vivienda de la víctima, en la localidad de San Juan del Paraná, Departamento de Itapúa.
En ese entonces, ambos ya estaban separados, pero se habían reunido a compartir unos tragos y hablar, según la acusación del Ministerio Público. Se encontraban en un automóvil, cuando se produjo la discusión entre los dos e inmediatamente vinieron los golpes.
Todo eso fue presenciado por efectivos policiales y hablaron de que solo la “estaba corrigiendo”.
Los uniformados habían dejado que la situación ocurriera, ya que después de eso, la ex pareja fue hasta la casa y terminó matando a la mujer.
En la vivienda, Alicia fue estrangulada y el policía se largó del lugar. Recién en la mañana siguiente, el hijo de 6 años de la mujer encontró el cuerpo, y pidió socorro a un vecino y a su profesora a través de un audio de WhatsApp.
juicio. Después de conocerse el caso de feminicidio, el suboficial Rodas se entregó en la Comisaría de Ñeembucú, pero negó haber matado a su ex pareja.
Sin embargo, durante juicio se probó que el uniformado fue el responsable.
El fiscal Luis Albertini, quien representó al Ministerio Público, presentó las pruebas que demostraron su autoría, con imágenes, testigos, informes periciales, por lo que el Tribunal consideró correcto que Rodas fuera condenado a 30 años de encierro.