Desde las primeras horas del día, grupos de compradores, muchos de ellos en familia, comenzaron a recorrer las tiendas, generando un flujo constante en el microcentro.
En muchos sectores se observaron filas y locales colmados, en una jornada que, si bien coincide con una fecha religiosa, mantiene un ritmo dinámico en lo económico.
Entre los artículos más buscados se destacan las consolas de videojuegos y sus accesorios, especialmente controles y repuestos, además de celulares de gama alta y media que continúan siendo uno de los principales atractivos para los visitantes extranjeros.
A esto se suma una fuerte demanda de productos de informática, consolidando a la ciudad como un polo tecnológico regional.
Sin embargo, uno de los rubros que más llamaron la atención en los últimos años y que nuevamente marcan presencia en esta jornada es el de los perfumes árabes.
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Estos productos ganaron terreno, especialmente entre los compradores brasileños, debido a su amplia variedad de fragancias, presentaciones llamativas y, sobre todo, precios considerablemente más accesibles en comparación con marcas tradicionales de alta gama.
A pesar del intenso movimiento comercial en el centro, el contraste se hace evidente en los barrios de la ciudad, donde el espíritu religioso del Jueves Santo se percibe con mayor fuerza.
Las calles lucen más tranquilas y la actividad es notablemente reducida, en un ambiente de recogimiento y tradición.
De acuerdo con datos del sector comercial, la actividad de este jueves se desarrolla dentro de parámetros considerados normales para la fecha, aunque con un repunte importante por la presencia de turistas.
Se prevé que mañana Viernes Santo la dinámica cambie significativamente, ya que la mayoría de las tiendas permanecerán cerradas en respeto a la conmemoración religiosa.
Ciudad del Este muestra una especie de doble faceta en esta Semana Santa, por un lado un vibrante centro de compras que atrae a miles de visitantes de la región, y por otro como una comunidad que, fuera del bullicio comercial, mantiene vivas sus tradiciones religiosas, participando de las actividades en sus capillas y parroquias.