El ex senador del Frente Guasu Hugo Richer realizó un análisis sobre la actual situación del tercer espacio y la oposición en general, incluido el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), y la necesidad de no caer en el error de solo buscar una estrategia electoral para derrotar al Partido Colorado, sino acordar programas. Señaló que el debilitamiento social y la fuerte crisis en varios aspectos de la sociedad son algo que va a tener que enfrentar el gobierno que sea y por eso la oposición no puede reducirse a un “rejunte electoral”.
El ex parlamentario del Frente Guasu afirmó que existe una crisis del tercer espacio y que uno de los aspectos es creer que se ganan elecciones sin programas, que en la práctica se demuestra, pero aseguró que esa receta tiene pies de barro.
“Se pueden ganar elecciones sin programas, es lo que ocurre en estos tiempos de la posverdad y decadencia de la democracia liberal, pero es difícil construir “procesos de unidad” sin acuerdos y programas. La propuesta de construcción del tercer espacio en nuestro país viene desde los primeros años de la transición, años noventa, con el objetivo de proponer una alternativa a los dos partidos tradicionales”.
En su análisis, describió varios momentos de la transición democrática que aparecen proyectos como tercer espacio que buscaron ser alternativa a los partidos tradicionales, otros victoriosos y otros no. Citó al Encuentro Nacional, a Patria Querida y, últimamente, al Frente Guasu.
Añadió que en el actual contexto, el tercer espacio está en el dilema de construir una base sólida con propuestas que atraigan a la población y superar el mero electoralismo.
“Pero el tercer espacio se vuelve ambiguo cuando se piensa, como se plantea actualmente, en la ‘unidad de toda la oposición’ para derrotar al Partido Colorado; la ‘unidad’ requiere de propuestas que construyan acuerdos para superar los ‘rejuntes electorales’”, indicó.
Dijo que tras la última derrota de la alianza de manos del liberal Efraín Alegre, existe una recomposición del tercer espacio, pero que se debilita por su estrategia de cómo llegar al poder.
“Después de las elecciones del 2023 (la derrota electoral y política) un sector de la oposición recuperó la idea del tercer espacio, por fuera del PLRA (y excluyendo a la izquierda), la estrategia era/es: agruparse para después acordar/negociar con los liberales la ‘unidad de la oposición’. Al parecer, asistimos al debilitamiento (por lo menos, por ahora), de ese tercer espacio, sin que mucho se haya avanzado en acuerdos”, sostuvo.
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En este momento, ese tercer espacio podría ser ocupado por Miguel Prieto (Yo Creo), aunque Richer observó la estrategia reduccionista de pensar solo en acuerdos electorales para el 2028, en este caso con el PLRA, tiene ventajas y desventajas.
“Miguel Prieto parte de una estrategia que no depende de la propuesta de consolidación del tercer espacio, parte con una ventaja (y una desventaja para el sistema de partidos), la crisis política de las organizaciones partidarias que conlleva un debilitamiento institucional”, sostuvo.
Chances de triunfo electoral de la ANR, pero con profundización de crisis
El líder del Partido Convergencia Popular Socialista apuntó a que la ANR puede volver a ganar, pero no tiene la receta para “sacar de la profunda crisis en la que sumergieron al país”.
“Lo que queda claro es que el voluntarismo no alcanza para debatir los grandes temas nacionales y abrir el camino de los acuerdos estratégicos. El Partido Colorado puede volver a ganar las elecciones 2028, pero no tiene ninguna posibilidad de revertir el proceso de descomposición política, el modelo económico que crece para pocos y crece la desigualdad social, menos para enfrentar a la corrupción y los vínculos de las organizaciones criminales con el poder”, expresó.
Por último, consideró que las distintas fuerzas que apuestan al cambio lo deben hacer desde la posición de ideas que pueden ser llevadas a la práctica aunque sea mínimas.
“La unidad de la oposición’, ‘vocación de poder’, ‘la alternancia’ (hay otras más por ahí), quedan vacíos si desde la política no se priorizan la práctica y el ejercicio intelectual de buscar acuerdos, aunque sean mínimos, sobre proyectos y programas”, insistió.