22 jul 2026

Una alta proporción de población de Latinoamérica sigue en situación de vulnerabilidad, según informe

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), junto con otras instituciones, sostuvo que América Latina aún cuenta con un importante índice de población en situación de vulnerabilidad, a pesar de los avances en distintos indicadores.

José Vicente Troya, representante residente del PNUD Paraguay02.jpeg

El hambre es uno de los problemas principales en Paraguay.

Foto: Gentileza PNUD.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Ministerio de Desarrollo Social (MDS) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) presentaron el Informe Regional de Desarrollo Humano: Bajo presión recalibrando el futuro del desarrollo en América Latina y el Caribe. Dicho informe sostiene que la región ha mejorado indicadores como salud, educación e ingresos, pero advierte que estos avances han sido desiguales y se han desacelerado desde mediados de la década de 2010 y son vulnerables a retrocesos.

Además, el informe resalta que más de la mitad de la población regional carece de mecanismos adecuados para enfrentar crisis económicas, climáticas o sociales.

El desarrollo humano y vulnerabilidad forma parte del grupo de países de ingresos medios-altos, pero no ha logrado traducir ese estatus en desarrollo humano a causa de la desigualdad. Se ubica dentro del patrón regional donde una proporción significativa de la población permanece en situación de vulnerabilidad, es decir, justo por encima de la línea de pobreza, con alto riesgo de recaer ante shocks económicos o climáticos.

Para 2025, la medición indica que el 26% de la población está cubierta por niveles mínimos de protección social. La meta establecida para el año 2029 es alcanzar el 26,6%.

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El encuentro contó con las palabras de apertura del ministro de Desarrollo Social, Miguel Tadeo Rojas, junto a las del representante residente del PNUD en Paraguay, José Vicente Troya, y las de Jorge Srur, representante de la CAF en Paraguay y gerente regional Sur.

El ministro de Desarrollo Social, Miguel Tadeo Rojas, destacó que la reducción de la pobreza registrada este año en Paraguay “no es una cifra aislada”, sino el reflejo de mejoras reales en la vida de miles de familias.

“Es el resultado de entender que la verdadera riqueza de nuestra nación está en su capital humano”, señaló. En ese sentido, resaltó el rol de programas como Tekoporã Mbarete, que alcanza a más de 196.000 familias; Hambre Cero, que beneficia a alrededor de 1.050.000 estudiantes, así como la universalización de la pensión para personas adultas mayores, como motores clave para que numerosos hogares superen la línea de pobreza”, expresó.

Por su parte, el representante residente del PNUD en Paraguay, José Vicente Troya, subrayó la relevancia del diálogo generado a partir del informe realizado.

“Este espacio de diálogo es especialmente relevante porque abre una conversación informada sobre qué implica poner la resiliencia en el centro de las políticas públicas, cómo recalibrar nuestros instrumentos, instituciones e infraestructuras, y cómo hacerlo de manera coherente con las prioridades nacionales. Desde el PNUD, creemos que diálogos como este son fundamentales para traducir la evidencia en acción y construir respuestas colectivas hacia el futuro”.

Datos

La población con acceso a servicios de recolección se mantuvo en 4.142.363 personas (según datos de 2024), con la meta de llegar a 4.936.000 para 2029.

Foto: Gentileza.

En la misma línea, Jorge Srur, representante de CAF en Paraguay y gerente regional Sur, resaltó el valor de las alianzas estratégicas.

“Desde CAF celebramos el trabajo conjunto con el PNUD en la difusión de conocimiento estratégico, promoviendo además el diálogo con instituciones del Estado y la cooperación internacional, conversando junto al Gobierno en la construcción de soluciones para abordar estos desafíos a nivel país, reforzando así el valor de las alianzas para impulsar el desarrollo”.

Durante el intercambio guiado, Ana María Baiardi, gerenta de Género, Inclusión y Diversidad de la CAF, enfatizó: “La inclusión de género, discapacidad y diversidad étnico-racial es parte central de la Estrategia Institucional de CAF. No es un tema accesorio ni paralelo, sino un eje transversal de nuestro mandato de desarrollo en la región. Acompañamos a los países combinando financiamiento, asistencia técnica y generación de conocimiento para fortalecer políticas públicas de igualdad”.

En tanto, el viceministro de Políticas Sociales, Carlos Paris, señaló que el ingreso es importante, pero no suficiente para garantizar el bienestar, y destacó el acompañamiento sociofamiliar del programa Tekoporã Mbarete y el proyecto Proeza como ejemplos de desarrollo resiliente que posicionan a Paraguay como referente en innovación y acción climática.

El encuentro concluyó con las palabras de Hanny Cueva-Beteta, coordinadora residente de las Naciones Unidas en Paraguay, quien afirmó: “Las oportunidades están allí. Aprovecharlas requiere visión, alianzas y decisión colectiva. Desde el Sistema de las Naciones Unidas, reiteramos nuestro compromiso de seguir acompañando a Paraguay en este camino, apoyando políticas y acciones que impulsen un desarrollo sostenible y cada vez más resiliente”, detalló.

El Fondo de Garantía para las Mipymes (Fogapy) reportó 16.845 créditos garantizados por un monto de G. 1,46 billones (aproximadamente USD 182,9 millones). Esta iniciativa benefició directamente a 24.710 empleos.

Datos estadísticos de la región

El Índice de Desarrollo Humano en la región cayó del 0,7% en los años noventa al 0,2% en el periodo más reciente.

Aunque la pobreza se redujo a la mitad en 20 años, un 25% de la población sigue viviendo en pobreza y un 31% en situación de vulnerabilidad.

En 2025, la incertidumbre regional se situó un 50% por encima del promedio mundial.

El porcentaje de ejecución respecto al presupuesto nacional aprobado originalmente fue del 89,2% en 2025, mostrando un avance frente a la línea de base de 2021 (65,5%).

La población con acceso a servicios de recolección se mantuvo en 4.142.363 personas (según datos de 2024), con la meta de llegar a 4.936.000 para 2029.

Si bien la conectividad ha mejorado, presenta brechas significativas de acceso a internet por nivel de ingresos, los hogares del quintil más alto tienen un acceso sustancialmente mayor que los del quintil más bajo. Persiste una brecha urbano-rural marcada en el acceso a conectividad digital, limitando ello las oportunidades de desarrollo de las personas.