El economista Jorge Garigoche, director de la consultora Mentu, calificó de “despropósito total” la idea de aumentar el impuesto al tabaco específicamente para financiar el reajuste salarial reclamado por los médicos.
Si bien aclaró que su crítica no apunta necesariamente al impuesto en sí, cuestionó la lógica de crear o elevar un tributo selectivo sin definir con claridad cuál es su objetivo: Recaudar más recursos o reducir el consumo de productos nocivos para la salud.
“De todas las una y mil propuestas que salieron, le escuchaba a una legisladora atentamente por los medios hoy que decía que es momento de alzar el impuesto al tabaco para financiar este salario a los médicos. Y quisiera decirlo bien expreso, me parece una propuesta con un despropósito total”, afirmó.
Garigoche aclaró que su cuestionamiento no necesariamente está dirigido contra la posibilidad de gravar más al tabaco, sino contra la filosofía que debería sustentar la creación de un impuesto selectivo.
“Y no lo digo por su idea en sí, sino por la filosofía que subyace detrás de cada impuesto”, puntualizó.
Para el economista, antes de definir una suba impositiva resulta fundamental establecer cuál es el objetivo de la política pública.
Impuestos. Recordó que los impuestos selectivos suelen utilizarse precisamente para modificar el comportamiento de los consumidores y no solamente como una fuente adicional de ingresos para el Estado.
“Los impuestos, por definición, son distorsivos del mercado. No estoy diciendo que sean buenos o malos, son distorsivos del mercado. Cuando uno crea un impuesto selectivo, lo crea para distorsionar un mercado”, sostuvo.
Explicó que un mayor impuesto al tabaco podría justificarse desde una perspectiva sanitaria si busca reducir el consumo y, en consecuencia, disminuir las enfermedades asociadas al tabaquismo y los costos que estas generan al sistema público.
“¿Qué queremos con ese impuesto? ¿Queremos recaudar más o queremos que el gasto público en salud sea menos? ¿Que el cáncer del pulmón baje de ser una de las causas de muerte mayoritaria en el país? Creo que tenemos que pensar muy bien en lo otro”, manifestó.
El experto dijo que aumentar el impuesto de manera porcentual o ad valorem tendría una eficacia limitada como herramienta de política sanitaria.
“Está más que probado en el mundo que alzar de manera ad valorem, eso significa alzar porcentualmente el impuesto al tabaco, tiene muy poquísima efectividad en cuanto a política de salud. Hay otros mecanismos por los cuales uno podría impactar en esto”, señaló.
Propuesta. La propuesta de Blanca Ovelar plantea un gravamen equivalente al 2% por cada cajetilla de 20 cigarrillos –unos G. 2.342– y que el costo sea trasladado al consumidor final.
La iniciativa surge en medio de la presión generada por la huelga médica que sigue su curso y la discusión sobre cómo financiar tanto mejoras salariales como otras necesidades urgentes del sistema de salud.
“De todas las mil y una propuestas que salieron, me parece un despropósito total, lo digo por la filosofía”. Jorge Garigoche, economista.