El coronel (R) y consultor en políticas de seguridad Édgar Emilio Servín considera que el proceso de modernización de las Fuerzas Armadas impulsado durante el Gobierno de Santiago Peña es necesario y constituye una tarea que debe mantenerse de manera permanente.
A su criterio, la renovación no debe limitarse a la compra de equipamiento, sino que debe contemplar tres componentes fundamentales: tecnología, recursos materiales y talento humano.
“El proceso de modernización de las Fuerzas Armadas es una tarea o una gestión constante y largamente anhelada”, sostuvo.
Servín evaluó positivamente las inversiones realizadas hasta ahora y señaló que el Gobierno está potenciando progresivamente a las distintas fuerzas, de acuerdo con sus necesidades y con los recursos disponibles.
“El proceso impulsado por el Gobierno del presidente Peña es más que necesario”, indicó.
Sin embargo, su principal advertencia apunta a un área que considera incluso más importante que la adquisición de nuevos equipos: la formación del personal militar.
Capacitación. Para Servín, existe actualmente un marcado descenso en el nivel de formación de los cuadros de oficiales, situación que atribuye a varios factores: la disminución de la calidad educativa general, la falta de inversión en conocimiento y la insuficiencia de recursos y docentes especializados.
“Una de las falencias principales de las Fuerzas Armadas está en el área de capacitación”, indicó.
“Otra falencia es la limitación presupuestaria. Hay una clara desproporción entre el gasto rígido y la inversión real. Una inversión de este tipo permite innovación en infraestructura, tecnología y equipamiento en el ámbito operacional terrestre, fluvial, aéreo, espacial y cibertecnológico. Unas Fuerzas Armadas son evaluadas por su capacidad conjunta. A eso se deben agregar materiales obsoletos. A excepción de la necesaria innovación e inversión en la Fuerza Aérea, los materiales del Ejército y de la Armada tienen décadas de antigüedad, son obsoletos”, expresó.
El coronel retirado considera necesario modificar las currículas de los institutos militares y fortalecer la pedagogía y la investigación dentro de las propias instituciones castrenses.
Mencionó específicamente a la Academia Militar, la Escuela de Perfeccionamiento de Oficiales, la Escuela de Comando y Estado Mayor y el Instituto de Altos Estudios Estratégicos como centros que deberían recuperar un papel central en la generación de conocimiento y políticas públicas de defensa y seguridad.
Según explicó, fortalecer estos centros también permitiría al Estado reducir su dependencia de consultorías externas para elaborar políticas frente a nuevas amenazas.
“Cuando invertís en esos centros, que son centros de investigación, de ahí salen las políticas públicas”, afirmó.
Como ejemplo, recordó el proceso de investigación realizado por oficiales paraguayos que antecedió a la creación del sistema de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC).
“Otro desafío implica al cambio de la doctrina de su empleo, que incluye educación, capacitación, medios y personal, aspectos enfocados para enfrentar las nuevas amenazas a las cuales se suman los hoy denominados combates híbridos (ciberataques, desinformación, sabotaje económico, tráfico ilegal)”, expresó.
Reclutamiento. Otra de las falencias que identificó es el sistema de reclutamiento y selección del personal. Servín considera que la carrera militar requiere una selección particularmente rigurosa porque, a diferencia de otras profesiones, implica una vocación y un compromiso personal de características especiales.
“El reclutamiento tiene que ser un trabajo bastante riguroso, bastante serio y bastante selectivo”, expresó.
Para el coronel (R), el objetivo debería ser atraer a jóvenes de distintos sectores sociales que tengan verdadera vocación por la carrera militar.
Vulnerable. Servín también puso el foco en la posición geográfica del Paraguay. Nuestro país, ubicado en el centro de Sudamérica y con fronteras terrestres permeables, además de importantes vías fluviales y un espacio aéreo que requiere mayor vigilancia, enfrenta múltiples puntos de vulnerabilidad.
A esto se suma una amenaza relativamente nueva: el cibercrimen.
“La posición geográfica del Paraguay permite de alguna u otra forma mucha vulnerabilidad en su espacio aéreo, en sus ríos y también en las fronteras secas”, acotó.
Pero Servín advierte que no es posible determinar con absoluta certeza cuál es el punto más vulnerable del territorio hasta que ocurra un evento concreto.
En un eventual atentado o ataque masivo, explicó, recién podría determinarse si la falla estuvo en el control terrestre, aéreo, fluvial o en los sistemas de inteligencia.
Crimen organizado. Servín identifica al crimen organizado transnacional como el principal desafío de seguridad para Paraguay.
“El crimen organizado es la mayor amenaza que enfrenta el Estado paraguayo”, relató. Pero su análisis va más allá de la actividad delictiva tradicional. Considera que las organizaciones criminales pueden llegar a disputar al Estado el control efectivo de determinados territorios y servicios cuando las instituciones públicas no logran llegar a ciertas poblaciones.
En ese escenario, el crimen organizado puede terminar ocupando espacios que normalmente corresponden al Estado.
Servín sostuvo que las organizaciones criminales pueden llegar incluso a administrar determinados servicios, distribución de bienes y mecanismos de justicia informal en zonas donde la presencia estatal es débil.
Por eso, considera que la lucha contra estas estructuras constituye uno de los principales desafíos para las Fuerzas Armadas dentro del marco de sus competencias.
Fuerza Aérea. Servín considera que una de las principales urgencias que llevaron al Gobierno a profundizar la modernización militar fue la necesidad de recuperar capacidades para controlar el espacio aéreo y combatir el transporte de sustancias ilícitas y otras actividades de contrabando.
Sostuvo que durante años el espacio aéreo paraguayo quedó prácticamente indefenso.
En ese contexto, afirmó que esa situación pudo incluso haber favorecido la operación de organizaciones criminales.
“El espacio aéreo paraguayo fue dejado en estado de indefensión, de manera deliberada, quizás por fuerzas de grupos relacionados con el crimen organizado para poder operar tranquilamente y traficar con drogas”, aseveró.
La recuperación de capacidades de vigilancia aérea, por lo tanto, constituye para Servín una de las prioridades de la modernización.
Modernizar. Servín también planteó una cuestión económica: el costo de modernizar integralmente las Fuerzas Armadas puede superar las posibilidades del presupuesto paraguayo.
Por eso, considera necesario recurrir a mecanismos de cooperación internacional, créditos y apoyo de potencias militares. “Ese proceso de inversión que se ve en las Fuerzas Armadas no puede ser cubierto con el presupuesto del Estado, habida cuenta de la magnitud de capital que se necesita”, dijo.
Servín dijo que la modernización militar no se completa con la llegada de aviones, vehículos, radares o nuevos sistemas. El verdadero desafío, sostiene, consiste en construir una Fuerza Armada capaz de comprender las nuevas amenazas y responder con inteligencia, tecnología y personal preparado.
- “La principal amenaza es el crimen organizado, se deben diseñar y reestructurar unas FFAA capaces de apoyar esa lucha”.
- “La capacitación y el reclutamiento de sus cuadros es una de las grandes falencias, hay que modernizar”. Édgar Emilio Servín, coronel retirado y consultor.
Inteligencia militar y la capacidad de adelantarse a los ataques terroristas
Uno de los puntos más relevantes del análisis realizado por el Cnel (R) Édgar Emilio Servín aparece al hablar de terrorismo.
Servín considera que las Fuerzas Armadas actualmente están en mejores condiciones para enfrentar una amenaza de esta naturaleza, pero advierte que la clave estará en la capacidad de inteligencia para anticipar los ataques.
“Si los servicios de inteligencia se anticipan y detectan un ataque en curso, creo que las Fuerzas Armadas están en condiciones perfectamente de subsanar ese inconveniente”, expresó.
El problema, explicó, es que una vez producido el ataque el Estado pasa a una etapa de control de daños y crisis.
Según su análisis, las organizaciones terroristas suelen diseñar sus atentados buscando maximizar el impacto y obtener ventaja frente al Estado.
“El Estado tiene que anticiparse”, reiteró.
Por eso considera que la inversión en inteligencia y capacitación debe acompañar al proceso de modernización material.
Cooperación. Servín también coincidió con la necesidad de fortalecer la cooperación internacional.
Las organizaciones criminales transnacionales, según explicó, manejan estructuras y recursos que pueden superar ampliamente las capacidades de un Estado individual.
“Paraguay solo no va a poder resolver este problema”, mencionó.
Por ello, considera indispensable trabajar con otros países y organismos internacionales, tanto en materia de inteligencia como de cooperación policial y militar.
También planteó revisar periódicamente el marco normativo para garantizar que las leyes paraguayas sean compatibles con los mecanismos de cooperación internacional.
Sin embargo, aclaró que esto no significa crear una ley para cada problema.
“Tenemos que estudiar los fenómenos que se están produciendo y, a partir de ahí, analizar proyectos de elaboración de normas” expresó.
Cibercrimen. Servín consideró que la capacitación en inteligencia vinculada al cibercrimen y a las nuevas amenazas debería ser una de las inversiones prioritarias.
Remarcó que el escenario de conflicto cambia constantemente y que la modernización debe acompañar esa evolución. A pesar de las falencias que señaló, Servín considera que las Fuerzas Armadas paraguayas están actualmente en mejores condiciones para responder ante amenazas graves. “Las Fuerzas Armadas hoy están mucho mejor en condiciones para enfrentar una amenaza”, manifestó.
Servín dijo, no obstante, que la modernización no puede depender solamente del Presupuesto General y consideró recurrir a préstamos y cooperación internacional.