Laceraciones. En el quinto día del Novenario de Nuestra Señora de la Asunción, la misa del domingo estuvo marcada por la juventud.
Durante la jornada también fue realizada la Peregrinación Arquidiocesana de Jóvenes, quienes dieron a conocer el mensaje por el bien común y pidieron justicia ante casos de feminicidios. En la homilía, el cardenal Adalberto Martínez señaló que lo ocurrido con Roselín Florentín en Caazapá, es una herida para la familia y toda la sociedad.
“Entre las dolorosas tormentas que nos han sacudido como cuerpo social en la sociedad paraguaya, nos conmueve profundamente el feminicidio de la joven Roselín, de apenas catorce años. Su muerte hiere a su familia y a toda nuestra sociedad”, dijo haciendo una analogía sobre el capítulo del Evangelio, en el que Jesús, estando con sus discípulos caminó sobre las aguas en medio de un temporal. Agregó que también existen otras tormentas que muchas veces no son vistas, como la soledad, ansiedad, tristeza, baja autoestima, presión social, heridas afectivas y miedo ante el futuro.
“Queridos jóvenes: Jesús también se acerca a la barca de sus vidas. En medio de sus dudas, luchas y tormentas interiores, Él les repite: ‘¡Ánimo, soy yo, no teman!’ Tal vez la tormenta no desaparezca inmediatamente, pero su presencia nos da la fuerza para no rendirnos. Cristo no siempre nos evita atravesar las aguas difíciles, pero nunca permite que las atravesemos solos”, expresó el cardenal.
Retorno. La peregrinación de los jóvenes, que llegaron desde las ocho ciudades que componen la arquidiócesis, también significó el regreso de la Cruz Peregrina Nacional de los Jóvenes luego de 18 años.
En el manifiesto dado a conocer ayer, entre las peticiones también recordaron a la adolescente caazapeña. “Pedimos justicia por Roselin Florentín, una joven cuya vida fue arrebatada de la manera más cruel y su historia nos interpela profundamente”.
Señalaron también que es inaceptable que más personas sigan siendo víctimas y sufran estas atrocidades.
“Como sociedad, estamos llamados a alzar la voz por Roselín y por todas las víctimas: basta de violencia, queremos justicia”, recalcaron.
Reconocieron también que muchos jóvenes pasan por situaciones familiares difíciles de sobrellevar, a lo que viene a sumarse la ausencia de los padres o falta de comprensión en el hogar.
La drogadicción, la falta de empleos, suicidios, la realidad de los jóvenes indígenas, la pobreza, inseguridad, problemas en la educación y la desigualdad también fueron otros temas tocados en el pronunciamiento dado a conocer durante la jornada.
Cuestionaron, además, que sigue siendo una deuda pendiente que el Gobierno rinda cuenta sobre denuncias de hechos de corrupción.
Pidieron además una iglesia más abierta al diálogo, mostrando no solo palabras.