Anclados en la tierra ante el amplio campo y de fondo el río Yhaguy, los barcos y las réplicas ubicados en el Parque Nacional Vapor Cué izan el recuerdo de aquellos días en que el país era estremecido por el fragor de la Guerra contra la Triple Alianza.
El sitio, que cuenta con el museo nacional del mismo nombre, está a cuatro kilómetros de la ciudad de Caraguatay, en el Departamento de Cordillera. Desde Asunción son casi 120 kilómetros.
Resulta difícil imaginar que ese casi arroyo que es actualmente el río Yhaguy, hayan surcado estas grandes embarcaciones en tiempos de la guerra y que hoy son exhibidas al aire libre.
La página de la Armada Paraguaya recuerda que el 18 de agosto de 1869 el sitio fue escenario de la batalla de Vapor Cué. Luego de un intenso bombardeo, los soldados del ejército aliado llegaron hasta Barrero Grande, atacaron a los custodios de los vapores paraguayos que estaban varados en el río Yhaguy.
Ante la superioridad numérica de los enemigos y cumpliendo instrucciones recibidas de antemano, los paraguayos prendieron fuego a todos los barcos existentes. En ese escenario estaban el Yporã, Paraná, Río Apa, Salto del Guairá, Pirabebé y Amambay, naves que constituían las últimas reliquias de la Marina paraguaya.
El historiador Herib Caballero explicó que las naves paraguayas eran barcos mercantes que fueron adaptados para entrar en combate guerra.
La única embarcación que realmente tuvo dicha función desde el principio fue el Tacuarí, pero a esa altura ya había sido hundido.
No fue solo un hundimiento de naves. Fue un hecho simbólico que puso fin a un modelo de modernidad que representaba Paraguay desde Carlos Antonio López.
“Vapor Cué significa el hundimiento del avance tecnológico y la modernización que significó el gobierno de Carlos Antonio López, de contar con una flota de barcos a vapor que permitían el comercio del país con la región y el mundo”, describió.
Los barcos no hubiesen servido de mucho al ejército invasor. Pero con el hundimiento, fue evitado que queden como trofeos de guerra.
Reflote. Vapor Cué es un sitio que resulta como interesante alternativa para ser visitado. En el pequeño museo pueden verse balas de cañones, piezas de hierro, fotografías del operativo de rescate de los restos de las embarcaciones iniciado al final de la década del 70 y principios de los 80. Al aire libre, además de las réplicas de las embarcaciones (a las cuales está prohibido subirse), pueden apreciarse las calderas.
El acceso es completamente gratuito y el horario de visita del museo es de 07:00 a 19:00. El ingreso al predio está permitido hasta las 22:00. No, no está permitido acampar.
Propuesta. Herib Caballero sugiere que el sitio cuente con un museo interactivo que pueda explicar de manera más didáctica, sobre todo para las nuevas generaciones toda la historia relacionada a los barcos y los hechos en que fueron protagonistas en el pasado.
Nery Brítez, ex intendente de Caraguatay, comentó que actualmente viene trabajándose en la elaboración de un Plan de Fortalecimiento Turístico de Vapor Cué, orientado a mejorar la experiencia de los visitantes.
Dicho plan busca posicionar el sitio como uno de los principales atractivos históricos y culturales de la zona.
El proyecto apunta al mejoramiento de la señalización y accesos, la promoción del lugar en redes sociales y materiales audiovisuales.
La capacitación de guías locales, la organización de visitas guiadas y actividades culturales, como la articulación con instituciones públicas, operadores turísticos y emprendedores de la comunidad, también están en el plan.
Incluso plantea que las naves puedan llegar a ser protegidas por un techo acorde a su valor histórico.
Pero existe un anhelo que hasta el momento no ha podido materializarse: La rehabilitación del Hotel Vapor Cué, señala Brítez.
Según contó, el sitio está en manos de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur) y está inactivo desde hace un buen tiempo.
Si bien fueron realizadas las gestiones para que en Curuguaty puedan hacerse cargo del establecimiento, hasta el momento no tuvieron respuesta positiva.
“En Caraguatay no disponemos de un lugar adecuado para que la gente pueda quedarse, entonces la mayoría de los visitantes deciden volver a los lugares en donde cuenta con un sitio donde hospedarse”, explicó el ex jefe comunal sobre Vapor Cué, un lugar que en cada visita emergue de la bruma de la memoria.