En junio de 1907, el periodista y escritor anarquista español Rafael Barrett se encontraba guardando reposo médico en la estancia Laguna Porã, en la remota Yabebyry, Misiones, propiedad de su concuñado Alejandro Audivert, reconocido intelectual y magistrado que lo protegió de las persecuciones políticas del violento y tiránico coronel Albino Jara.
Durante un paseo por el bosque, en medio del delirio causado por su estado de salud (había contraído la tuberculosis), Barrett creyó ver entre el follaje a una exótica criatura, un diminuto anciano barbudo de apenas 16 centímetros de altura. Aquella ensoñación le inspiró a escribir un cuento en tres partes, titulado “Alberico”, en el que narra su relación con el mágico personaje, uno de los últimos de su especie, miembro de una avanzada civilización que conoció viajes interplanetarios y que se extinguía irremediablemente ante la agresiva expansión de la raza humana.
El relato, que tiene un tono muy diferente al resto de la producción periodística y literaria de Barrett, es considerado el primer cuento de ciencia ficción escrito y publicado en el Paraguay, germen de un género que hasta ahora ha sido poco desarrollado, aunque con prometedores avances.
Tuvieron que transcurrir casi ocho décadas para que el reconocido escritor Osvaldo González Real ofrezca el primer corpus significativo de narraciones para una ciencia ficción paraguaya, con su libro “Anticipación y reflexión” (Editorial Napa, 1980). En varios de los cuentos de esa obra pionera, como “Epístola para ser dejada en la tierra”, “Otra vez Adán” o “Reflexiones de un robot”, González Real construye atrapantes historias sobre la híper-tecnología o los mundos alienígenas, con valores locales, en la línea de los maestros de la literatura de ciencia ficción anglosajona como H.G. Wells, Julio Verne, Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Ray Bradbury o Aldous Huxley.
Desde entonces, varios autores y autoras han venido sumando creaciones en cuentos, novelas y obras de cómic: Eduardo Ammatuna, Manuel E. B. Arguello, José Alberto Bachen, Lita Pérez Cáceres, Luis Hernáez, Jesús Ruiz Nestosa, Catalo Bogado, Roberto Goiriz, Juan Moreno, Kike Olmedo, Gino Canese, José Eduardo Alcázar, Bertha Medina, Francesco Gallarini Sienra, Mónica Bustos, Juan de Urraza, María Irma Betzel, José A. Monnin, Eduardo Codas, Melissa Ballash, Javier Viveros, Patricia Camp, José Chirife, Gladys Dávalos, Sergio Etcheverry, Norma Flores Allende, Irina Ráfols, Delfina Acosta, Remigio Alarcón, Julianna Barreto, Carmen Cáceres, Pedro Delgado, Renato Elio, Cristhian Encina, Marta Violeta Garcete, Ana Ramírez, Daniel Cabrera, Mirtha González Schinini, Carlos Martini, Albys Paredes, Alberto Manuel Sisa, Lourdes Talavera, Mara Raquel Villalba, Nat Vera Scuderi, Gonzalo Sanabria, Marcelo Carmona, Gustavo Báez Rolón, entre otros y otras, aunque en varios de los casos no existe una producción sostenida en el género, sino más bien incursiones esporádicas limitadas a pocos relatos.
Un momento importante se dio con la publicación de dos antologías: “Jasyrata, ciencia ficción en Paraguay” (Servilibro, 2019), con relatos seleccionados por Osvaldo González Real y “Cuentos y poemas alrededor del sol” (Servilibro, 2020), coordinado por Delfina Acosta y José Monnin, en donde cobra forma de manera más sistemática la producción de ciencia ficción en el país. Sin embargo, quedaba un terreno todavía poco explorado a nivel local, el de la corriente Ciberpunk y especialmente de la denominada Tech-noir, en donde la novela policial negra de detectives es llevada a un plano futurista, como lo hace el escritor norteamericano Philip K. Dick en su afamada novela “¿Sueñan los androides con ovejas eléctrica?”, libre y magníficamente versionada por el cineasta Ridley Scott en el filme de culto Blade Runner.
LOS DETECTIVES EN EL FUTURO
La novela policial futurista (o tech-noir) fusiona el misterio de la investigación criminal con los escenarios de la ciencia ficción, como inteligencias artificiales, mundos distópicos o ciborgs. Se destaca por plantear dilemas morales y explorar cómo la tecnología afecta la naturaleza humana.
Mas concretamente, la literatura cyberpunk es un subgénero de la ciencia ficción que explora futuros distópicos donde la tecnología avanzada coexiste con una calidad de vida decadente. Los relatos se centran en la desigualdad social, corporaciones todopoderosas y hackers marginados que luchan contra el sistema. La temática atraviesa por igual la producción de cuentos y novelas, el cine, las series de televisión y el cómic.
Un punto inicial lo constituye el cómic The Long Tomorrow (El largo mañana), con guion del estadounidense Dan O’Bannon y dibujos del francés Moebius, publicado en la revista francesa Métal hurlant, en 1975, en donde un personaje al estilo de los detectives de la novela negra norteamericana de los años 20 y 30, vive sus aventuras en un futuro de sociedades tecno avanzadas y estratificadas. La obra tuvo tanto impacto que inspiró a escritores como Philip K. Dick y William Gibson a crear toda una corriente literaria.
En el terreno de la historieta en Paraguay debemos destacar importantes obras del escritor Robin Wood, entre ellas Morgan (con dibujos del argentino Cacho Mandrafina), un detective que resuelve casos en un mundo apocalíptico y Warrior-M (con dibujos de Roberto Goiriz), un mercenario aventurero que imparte justicia en una sociedad futurista. El propio Goiriz tiene actualmente en producción (en guion y dibujos) su serie Caín, el bíblico personaje inmortal metido a investigador privado, en busca de redención por haber asesinado a su hermano Abel en el Génesis.
UN FRANKENSTEIN PARAGUAYO
Desde esta perspectiva, en la Feria Internacional del Libro – FIL Asunción presentaremos el libro “Añaretã’i blues”, bajo el nuevo sello editorial independiente Ñe’ê Raity escrito por Andrés Colmán Gutiérrez, con dibujos de ADAM, en donde hace su aparición el detective Frankenstein González, en una Asunción distópica del Siglo XXII. La cita es este domingo 31 de mayo, a las 19:00, en el Auditorio Elvio Romero. La presentación estará a cargo del escritor y editor Javier Viveros.
Circuncisión González es un ex oficial de la inteligencia militar que pierde las dos piernas y un brazo tras la explosión de una bomba lanzada por las tropas bolivianas durante la Tercera Guerra del Chaco en el Siglo 22. Es reconstruido y reanimado con partes de cadáveres y prótesis mecánicas, por lo cual lo apodan burlonamente Frankenstein. Adquiere la capacidad de correr a gran velocidad y una fuerza increíble en su brazo biónico. Jubilado prematuramente del Ejército, decide dedicarse a la investigación privada desde una oficina en un edificio semiabandonado frente a las ruinas del viejo Panteón de los Héroes, en el centro de Asunción.
En un Paraguay que sobrevive a ciclos de guerra, intervenciones extranjeras, anarquía política y festivales de corrupción, un hombre cínico y bebedor trata de imponer su propio código de justicia con la compañía de un enorme perro mutante llamado Luisón. Le atormenta el recuerdo de su hijita asesinada, a quien no pudo llegar a salvar y busca reivindicar su memoria ayudando a las víctimas de viejos y nuevos casos de arbitrariedad criminal.
Rescatando la tradición de los antiguos populares libros de pulp fiction, la obra combina dos cuentos (“Tiranosaurio robot” y “¿Quién mató a Ña Emerenciana?”) con un cómic de 20 páginas (“Añaretã’i blues”, que da título al volumen), todos en torno al mismo personaje en desarrollo, cuyas aventuras seguirán en próximas ediciones.
Es de esperar que la obra constituya un aporte significativo para una literatura de ciencia ficción a nivel nacional, en su variante tech-noir o cyberpunk.