19 may. 2026

Hacia tratos más justos

La ADEC realizará su Congreso Internacional en la primera semana de junio, inspirado en un concepto que viene del ámbito deportivo, el Fair Play, que implica en el mundo empresarial un camino probablemente largo y complicado de hacer tratos justos, con profundas revisiones y acciones en todos los ámbitos y que es absolutamente necesario e impostergable para que logremos “negocios con rostro humano” como nos desafiara San José María Escrivá y nos inquietara aun más el papa Juan Pablo II, entre otros líderes de la Iglesia Católica. Particularmente, obliga a trabajar para conseguir un sistema que sea de mejora constante y de equilibrado y sostenible bienestar.

Una de las virtudes cardinales, junto con la templanza, la fortaleza y la prudencia, el catecismo (n. 1807) hace esta observación: “La justicia es la virtud moral que consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido”. Por si fuera poco, la Conferencia Episcopal Paraguaya proclamó al 2026 como Año del Bien Común. El comercio justo es cercano a la Doctrina Social de la Iglesia, los ejes de la RSE (Responsabilidad Social Empresarial), ESG (Environmental, Social, Governance o Medio Ambiente, Sociedad, Gobierno), Capitalismo Positivo, Capitalismo Inclusivo y otras iniciativas.

Lo primero es internalizar correctamente el concepto, lo cual puede ser una tarea difícil. Es habitual que yo espere que me suban el salario partiendo de mis necesidades y deseos y no de mis méritos o de la disponibilidad de la empresa. Es normal que desee salud, educación, vivienda y transportes gratuitos, entendiéndolos como derechos universales, olvidándome de que deben tener fuentes sólidas. Claro que todos queremos buenos productos y servicios accesibles. Hay muchos otros ejemplos válidos. Quizás convenga que en mi emprendimiento revise contratos, la política de precios, la política de beneficios o el estatuto. Entonces, requiere convicción, aprendizaje, práctica y correcciones para respetar derechos, lograr relaciones con armonía, equidad y bien común, y muy especialmente, perseverar.

Lo segundo y aquí no pretendemos listar todos los elementos necesarios, es aceptar que no es solo para corporaciones, empresas antiguas o exitosas, o grandes; empieza conmigo y se extiende a todos los tipos de vínculos. En un momento en que mucha gente demanda que los precios de artículos importados deben bajar, que la fórmula del cálculo del salario mínimo debe corregirse y que necesitamos ajustes para que el Estado fomente mejor el desarrollo, entre otros reclamos, es muy oportuno escuchar, dialogar y proceder.

Que el Espíritu Santo nos ayude a discernir y nos empuje a tener valentía para emprender este camino.

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