18 jun. 2026
GUSTAVO OLMEDO.png

Gustavo A. Olmedo B

“Lo que la prensa no publica, no existe”, señala una popular expresión, que, si bien suena presuntuosa, tiene su grado de verdad. Está claro que los medios y las redes sociales no pueden determinar la existencia concreta o no de algo o alguien. Pero permiten la visibilización o repercusión que requiere todo acontecimiento para “existir” y, entonces, ser valorado, debatido, analizado, etc.
El terrible atentado que esta semana segó la vida del fiscal Marcelo Pecci enluta no solo a familiares, colegas y amigos, sino a todo el Paraguay, incluso a la región. De hecho, cada víctima del sicariato, sea conocida o no, deja una herida imborrable y enturbia la mirada de las personas hacia aquellos horizontes de esperanza, imprescindibles para cualquier sociedad.
La vida de cada uno reúne experiencias inimaginables. Es imposible conocer o dimensionar la situación por la que atraviesa cada individuo con el que nos cruzamos o de aquel que vemos alejarse por la calle. Cada persona es un mundo insondable, más allá de las apariencias.
Un tiroteo motivado por criminales narcotraficantes en pleno festival deja como saldo trágico dos fallecidos, entre ellos, una joven madre. El tráfico y consumo de drogas muestran su rostro macabro, cargado de violencia y muerte. Aquello que parecía lejano, “un problema de otros países”, como decían algunos, hoy –tristemente– es una realidad cada vez más frecuente en nuestro país.
Gustavo A. Olmedo B.