El jefe de campaña del sector oficialista durante la interna colorada recibió ayer su premio con un alto cargo en el Gobierno. Roberto González juró como ministro de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), en reemplazo de Rogelio Benítez.
El nuevo ministro manejará en adelante uno de los presupuestos más elevados entre los ministerios del Estado. Entre sus méritos está haber trabajado por la candidatura de Blanca Ovelar para las presidenciales del 20 de abril y ser el único amigo leal del presidente Nicanor Duarte Frutos.
González, quien no se postula a ningún cargo electivo, manejará en adelante nada menos que la suma de un billón 356 mil millones de guaraníes, correspondientes al presupuesto 2008.
“Hay obras en ejecución y hay obras que seguramente veremos para iniciar un proceso licitatorio; pero básicamente hay compromisos, eso es lo que abulta el presupuesto del Ministerio, porque hay obras viales muy importantes, recientemente inauguradas, que, bueno, se tienen que ir cumpliendo financieramente”, manifestó González, tras su juramento en el Palacio de Gobierno.
ANTECEDENTE. El último cargo que deja Roberto González es la banca que ocupa en la Cámara de Senadores. Ingresó al legislativo en reemplazo de Francisco Oviedo, actual vicepresidente de la República.
Su ingreso a la Cámara Alta fue una maniobra oficialista para evitar que Lilian Samaniego, disidente que responde a Vanguardia Colorada, ocupe el curul dejado por Oviedo.
Es la tercera vez que el amigo leal de Nicanor ocupa un ministerio. Su primer nombramiento en la era nicanorista se dio en el 2003, al frente del Ministerio del Interior. Fue depuesto luego del escándalo que generó la caída de un cargamento de cedés falsos.
Inmediatamente después, Duarte Frutos inventó otro cargo para González. Fue a parar como consejero de Yacyretá, con un jugoso salario.
Meses después fue nombrado como ministro de Defensa. Allí estuvo hasta diciembre del año pasado.
Entre los principales referentes que formaron parte del primer anillo de Duarte Frutos, desde el 2003, el ministro González prácticamente es el único que sobrevive hasta la fecha.