28 may. 2026

Goiburú: “El 3 de noviembre es una fecha infeliz y desgraciada”

No hay motivos para celebrar el cumpleaños de un dictador que condenó a muchos compatriotas a ser víctimas de crímenes crueles, afirma Rogelio Goiburú, director de Reparación y Memoria Histórica e incansable buscador de restos de desaparecidos durante el stronismo. Este 3 de noviembre se celebran 103 años del nacimiento de Alfredo Stroessner.

Por Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

Los partidarios del extinto dictador siguen denominando al día 3 de noviembre como “fecha feliz”, y lo siguen celebrando con los tradicionales estallidos de bombas y petardos a la medianoche, principalmente en el Club 3 de Noviembre del Barrio San Pablo, que antiguamente se llamaba Barrio Stroessner.

Para el médico Rogelio Goiburú, actual director de Reparación y Memoria Histórica del Ministerio de Justicia, sin embargo, “el 3 de noviembre no es para nada una fecha feliz, sino todo lo contrario: es una fecha infeliz y desgraciada, porque simboliza la fecha de nacimiento de un dictador que durante 35 años sometió a tantos paraguayos y paraguayas a crímenes muy crueles”.

El investigador y defensor de los derechos humanos considera una pena que, a 26 años del derrocamiento del general Alfredo Stroessner, “existan aún compatriotas nostálgicos de la dictadura que reivindiquen a un régimen nefasto, a pesar de todas las evidencias de los crímenes que cometió”.

“La existencia de estos grupos autoritarios, que celebran el 3 de noviembre, nos obliga y comprometernos a seguir luchando por rescatar la memoria histórica y por seguir buscando la identidad de aquellos a quienes el stronismo buscó hacer desaparecer completamente, de borrar su historia”, dice Rogelio, cuyo padre, el médico Agustín Goiburú, fue uno de los luchadores asesinados durante la dictadura y cuyos restos hasta ahora no han podido ser hallados.

Una celebración ruidosa

En épocas de la dictadura, el cumpleaños del general Alfredo Stroessner era celebrado como si fuera un feriado oficial, con una larga fila de aduladores que formaban cola desde muy temprano frente a la residencia de Mburuvicha Róga para felicitar al dictador. El cuadro se repetía luego ante el despacho presidencial, en el Palacio de López.

Como parte de las festividades, Stroessner asistía a inauguraciones de obras, fiestas y banquetes, y en horas de la noche la Asociación de Autores Asociados (APA) acostumbraba organizar los llamados “Festivales de la Paz”, en donde numerosos músicos y artistas actuaban en presencia del dictador, entonando las numerosas polcas y guaranias del género conocido como purahéi kele’e (canto de adulación), que ensalzaban la figura del gobernante.

Cuando Stroesser fue derrocado en febrero de 1989 y eligió refugiarse en Brasil, algunos grupos de amigos acostumbraban visitarlo para celebrar su cumpleaños en el exilio, mientras en el ex barrio Stroessner se registraban los festejos con estallidos de petardos a la medianoche, celebración que se volvió una tradición para sus seguidores, aun después de su fallecimiento en Brasilia, en agosto de 2006.

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En busca de los desaparecidos

Rogelio Goiburú es el principal protagonista de una cruzada en busca de los restos de las víctimas del stronismo, que hasta ahora ya logró desenterrar los esqueletos de 34 personas enterradas en fosas clandestinas y que aguardan su identificación.

“Son compatriotas que alzaron su voz contra las injusticias de un sistema criminal y que primero fueron secuestrados, luego torturados, asesinados, sus cuerpos ocultados en tumbas clandestinas, para que nunca más sean encontrados, para ser borrados de la historia. Por eso, el hallazgo de sus restos es una de las más claras evidencias de los horrores del stronismo”, señala Goiburú.

Al investigador no le sorprende que existan muchas personas que aun reivindican al stronismo y celebran su fecha de cumpleaños. “En realidad solo se derrocó al dictador hace 26 años, pero gran parte de su régimen sigue vigente en las estructuras del Estado paraguayo y en la mentalidad de muchos políticos, con una herencia funesta en la falta de educación, de salud, de creación de fuentes de trabajo y por sobre todo en la gran corrupción y en la impunidad que siguen reinando”, destaca.

Actualmente, la Dirección de Reparación y Memoria Histórica que dirige Goiburú tiene datos de otros 12 lugares donde existen restos enterrados de personas consideradas desaparecidas durante el stronismo, pero no cuenta con ningún presupuesto para proseguir la búsqueda.

“Hasta ahora, el Estado paraguayo no tiene un interés real para que se recupere la memoria de los crímenes de la dictadura. Lo que logramos hasta ahora ha sido gracias a la voluntad de algunos funcionarios, entre ellos, el fiscal general. Así vamos a proseguir trabajando y presentaremos un proyecto de excavaciones al Congreso, a ver si el próximo año nos destinan algún presupuesto”, indica.

Lo que sí se ha logrado es transferir la mitad de un fondo de G. 337 millones para el Equipo Argentino de Antropología Forense, que permitirá conocer la identidad de los 34 esqueletos desenterrados hasta ahora, además de proveer por primera vez de una base de datos genéticos de familiares de desaparecidos y del perfil genético de toda la población paraguaya.

“Ya contamos con unas 140 muestras de sangre de los familiares de desaparecidos y en pocos días más vamos a concluir la toma de muestras de sangre para el perfil genético de toda la población paraguaya. Es un gran avance”, concluye Rogelio Goiburú.

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