01 sept 2026

Gilda y María Liz Tejiendo lazos en ñandutí

Talento Nato. Madre e hija comparten el mismo oficio: el de tejedoras en el que se iniciaron de pequeñas. Hoy profesan el amor al bordado paraguayo.

Nota a tejedoras Nota a tejedoras_Gilda Gaona de Brítez_69234839.jpeg

Nombre propio. Doña Gilda es una leyenda viviente de Itauguá. En 2023 participó de un desfile de carrozas en su ciudad natal.

Foto: Revista de Itauguá.

María Elena Galeano

@maiagaleanouh

Doña Gilda Gaona de Brítez se inició en el noble oficio a los 7 años, misma edad en la que su hija María Liz aprendió de ella a tejer el ñandutí. Sus trabajos comenzaron a comercializarse cuando alcanzó los 10 años, en su ciudad natal, Itauguá. “Yo también empecé a aprender desde pequeña, pero no constantemente como ella (su mamá) lo hacía”, relata María Liz Brítez Gaona, la legítima heredera del oficio de tejedora de doña Gilda.

Unidas por la sangre, el amor y la profesión, María Liz comenta que gracias a las artesanías en ñandutí de su mamá, tuvo la oportunidad de estudiar danza desde pequeña. “Me recibí en el 2015 de profesora superior de danza paraguaya, española y educación musical en el estudio de danzas Alice Martínez de Itauguá”, comenta.

En la actualidad, ambas continúan con los tejidos en nandutí, mientras doña Gilda prepara el 95% de sus trabajos en hilo fino para aplicaciones de ropa, carpetitas y demás, María Liz prepara, sobre pedido, cuadros con los apliques de ñandutí en hilo fino. La descendiente de la Maestra Artesana 2025 –distinguida por el Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA)– confiesa que sigue aprendiendo de su madre, quien hoy tiene 74 años y un nombre con prestigio construido en el oficio.

María Liz decidió dejar de lado su profesión de profesora de danzas para acompañar a tiempo completo a su mamá con los tejidos de ñandutí. “Más por el hecho de pasar tiempo con ella y también porque sé que ella se siente más segura si estoy ahí ayudándole con lo que necesite”, cuenta.

Todos los trabajos que ambas realizan son a pedido. Actualmente, doña Gilda trabaja para la señora Mie Elena Iwatani que vive en Japón y que conoció sus trabajos a través de la señora Eliodora, quien fuera su maestra.

El otro hilo conductor con Japón es Yazuko Tada, amiga de la señora Mie, quien llega a Itauguá cada año desde Japón para aprender más dechados de la mano de doña Gilda.

Recientemente, madre e hija conocieron a los príncipes herederos de Japón, la princesa Kiko y el príncipe Fumihito Akishino, quienes pudieron apreciar sus trabajos, y conocer acerca de la transmisión de conocimientos que realizan sobre el tejido de ñandutí a sus compatriotas.

Pupilos. Pero los japoneses y sus descendientes no son los únicos pupilos de doña Gilda. La hábil tejedora enseña a jóvenes y adultos desde hace más de 25 años y, en el presente con la ayuda de su hija.

Nota a tejedoras Nota a tejedoras_69235769_69235812 copia.jpg

María Liz y Gilda, presentes en la visita de los príncipes herederos del Japón.

Más contenido de esta sección
Exitosa cena anual del Banco de Alimentos