11 mar. 2026

Familia chaqueña llevó alegría navideña a comunidad indígena

PDTE. HAYES

Mientras en gran parte del país las celebraciones de fin de año se desarrollan entre luces, mesas abundantes y reuniones familiares, en el corazón del Chaco paraguayo la Navidad adquiere otro significado. Allí, donde el acceso al agua potable, la salud y la educación siguen siendo una deuda pendiente, los gestos de solidaridad se convierten en un verdadero acto de humanidad.

En ese contexto, el profesor y escritor chaqueño Emiliano Servín, junto a su esposa Mercedes Feltes y sus cinco hijas, volvió a repetir un gesto que ya forma parte de una tradición familiar: compartir las fiestas de fin de año con comunidades indígenas del Chaco. Sin embargo, a diferencia de años anteriores –cuando estas acciones se realizaban de manera silenciosa y sin exposición pública–, en esta ocasión decidieron visibilizar la experiencia para mostrar que aún es posible generar cambios a través de la empatía y el compromiso social.

La pasada semana, la familia se trasladó hasta la comunidad indígena “10 Leguas”, perteneciente al pueblo Angaité, ubicada en el Departamento de Presidente Hayes, a unos 100 kilómetros de Filadelfia. La visita se desarrolló en un ambiente de fraternidad, deporte y diálogo intercultural, priorizando el encuentro humano por sobre lo material.

“El objetivo no es solo llevar donaciones, sino compartir tiempo y experiencias. Queríamos que nuestras hijas vivan esta realidad de cerca, que jueguen con los niños de la comunidad y comprendan tanto sus necesidades como sus alegrías”, expresó Servín.

Durante la jornada, la familia compartió pan dulce y golosinas, entregó pelotas y elementos deportivos, y promovió actividades recreativas con niños, niñas y jóvenes. Además, mantuvieron charlas con líderes comunitarios y familias locales, fortaleciendo lazos y generando espacios de escucha mutua.

INVISIBILIZADAS. La decisión de hacer pública esta acción responde a una reflexión profunda: Durante fechas como la Navidad y el Año Nuevo, muchas comunidades indígenas del Chaco quedan fuera de la agenda social y mediática, a pesar de atravesar situaciones de extrema vulnerabilidad.

El pueblo Angaité, como muchas otras etnias de la región occidental, enfrenta pobreza estructural, dificultades para acceder a agua potable, servicios de salud adecuados, educación continua y oportunidades laborales. A estas carencias se suma el impacto del cambio climático, que agrava la escasez de recursos y compromete los modos de vida tradicionales.

Históricamente vinculados al monte y al territorio, los Angaité han visto reducidos sus espacios ancestrales, lo que afecta directamente su seguridad alimentaria y su organización comunitaria. En este contexto, los gestos solidarios no resuelven los problemas de fondo, pero sí generan contención emocional, visibilidad y reconocimiento.

EJEMPLO. Para la familia Servín-Feltes, la experiencia también tiene un fuerte valor pedagógico. “La Navidad no debería medirse por lo que recibimos, sino por lo que somos capaces de dar. Y muchas veces dar es estar presente, escuchar y respetar”, reflexionó.

La sonrisa de los niños y niñas de la comunidad fue, una vez más, la confirmación de que estas acciones tienen un impacto real. “Fue una experiencia muy linda. Ver la alegría de los chicos es el mejor regalo que uno puede recibir”, concluyó Servín.

REFLEXIÓN. Al hacer pública esta tradición familiar, la intención no fue buscar reconocimiento, sino invitar a la reflexión colectiva y demostrar que, incluso desde acciones simples, es posible acompañar a comunidades que muchas veces pasan desapercibidas, especialmente en épocas donde el espíritu solidario debería estar más presente que nunca. La solidaridad silenciosa transforma, pero visibilizarla puede inspirar a muchos más.

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