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Estudiante paraguayo en Rusia vende empanadas para costear gastos 

Un joven estudiante paraguayo, con el objetivo firme de culminar sus estudios en Rusia, vio en la venta de empanadas y chipa guasu una salida para costear sus gastos y seguir luchando por sus sueños. 

Sebastián Heyer es un joven oriundo de la ciudad de Mariano Roque Alonso cuyos sueños y metas lo impulsaron hasta Moscú, Rusia a miles de kilómetros de su tierra natal, para estudiar Ingeniería Eléctrica.

Ya lleva viviendo y estudiando, junto a su hermano, dos años en el país euroasiático, gracias a la oportunidad que tuvo de acceder a una beca de la Embajada de Rusia en Paraguay, que cubre sus estudios y un porcentaje del monto del lugar donde vive.

Su papá es mecánico y su mamá trabaja como cajera en una empresa. Con la llegada imprevista de la pandemia del Covid-19 se volvió complicado para sus padres poder mandarle un poco de dinero y decidió vender empanadas y chipa guasu para seguir solventándose.

“Tuve la idea de cocinar algo que acá (Rusia) no hay”, relata en contacto con Monumental 1080 AM.

Sebastián difundió su iniciativa a sus amigos, pero rápidamente se corrió la voz hasta un grupo de latinos que sin dudar comenzaron a pedir los platos que prepara.

Incluso, la Embajada de Paraguay pide los bocados que prepara para sus eventos y para enviar a las otras delegaciones.

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“Comenzaron a hacer sus pedidos y yo feliz, porque hace un año y medio que me estoy sustentando con esto”, siguió manifestando. El joven cocina en la casa de su novia de nacionalidad rusa, quien también ayuda a la elaboración de las empanadas, comida que los rusos consideran exótica.

"Las empanadas que vendo son caras porque acá es una comida exótica, cuestan G. 10.000 cada una", precisó el joven que debe coordinar su tiempo entre el estudio y el trabajo que decidió llevar adelante para no abandonar su carrera. La cantidad máxima de empanadas que llegó a vender fueron 30 unidades en un mes.

El joven paraguayo necesita de al menos USD 500 mensuales para pagar sus gastos de estadía. “Se sobrevive con arroz y pollo. Entre tres personas vivimos en un lugar pequeño", relata y es por eso que también trabaja de parrillero.

"También cocino asado, me contactan, me envían un monto de dinero que les pido y luego voy a cocinar en el lugar donde me dicen", menciona.

A Sebastián le quedan tres años de carrera por delante, dijo que no piensa dejar sus estudios a la mitad y que luego aspira a un masterado.

"Por suerte nunca llegamos al punto de decir que debemos volver porque ya no podemos, pero estamos cerca de eso. Mi sueño es terminar y sin el título no puedo volver a Paraguay", afirmó.

Para ayudar al compatriota se pueden comunicar con él al +79957278119, también en sus redes sociales (Instagram y Twitter).

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