“El estrés puede ser un actor principal como disparador de la enfermedad. Se vieron problemas de índole coronario, de crisis hipertensiva, de descompensación, de insuficiencia cardiaca y otros problemas más, originarios por esa situación de estrés, especialmente en un individuo que está condicionado a padecer un problema coronario”, explicó el médico y docente Óscar Lovera, jefe de Cardiología Adultos del Hospital de Clínicas.
Agregó que, en el caso de un cardiópata que esté deprimido, la situación es doblemente peligrosa, si no recibe tratamiento para ambas afecciones. “Por supuesto, tiene mayor morbilidad que un paciente que no está en esa condición; por lo tanto, la depresión en sí puede actuar de manera negativa en un cardiópata, está demostrado eso”, refirió.
Esta situación también puede afectar a niños y adolescentes, por lo que recomendó a los padres que los chicos se realicen chequeos médicos, más que nada porque el inicio de clases es también el de actividades deportivas en los colegios y escuelas.
“Un electrocardiograma sería de utilidad, sobre todo en los casos en los que hubo antecedentes de problemas cardiópatas en la familia. Y aquellos pacientes que tengan una sospecha alta de algún problema de origen cardiológico deberían ser evaluados más a fondo para ver su condición actual”, enfatizó.
Agregó que deben tener mucho cuidado y apuntar a la prevención aquellos cuyos padres hayan tenido infartos a temprana edad, los que tengan antecedentes de insuficiencia cardiaca y problemas de presión arterial.
Concluyó que la única prevención efectiva es llevar un estilo de vida saludable, controlarse la presión arterial, no consumir alimentos muy calóricos o carbohidratos, evitar o disminuir el consumo de sal y realizar actividad física de manera regular.