11 sept 2026

Esperanza y cautela: El contrato petrolero entre EEUU y Venezuela

Opacidad. La falta de detalles genera dudas. También está en entredicho el plan de ejecución.
Desafío. Analista teme que el acuerdo no sobreviva en los siguientes gobiernos.

FILES-VENEZUELA-US-OIL-ARMED FORCES

Promesa de mayor producción petrolera. Una vista de la refinería El Palito en Puerto Cabello, ubicada en el estado Carabobo.

RONALDO SCHEMIDT/AFP

CARACAS

El histórico acuerdo petrolero entre Venezuela y Estados Unidos pese a los beneficios prometidos, es visto con cautela por expertos no solo por las incógnitas que existen una semana después de su anuncio, sino por los retos en infraestructura en el país suramericano y ante futuros cambios políticos.

Además, advierten sobre los riesgos que acarrea su ejecución por parte de una sola compañía, dirigida por un cuestionado empresario.

A continuación, cinco aspectos en torno al acuerdo:

PRODUCCIÓN. El convenio, que contempla la explotación de una quinta parte de los más de 303.000 millones de barriles que Venezuela tiene en reservas, las mayores del mundo, fue anunciado el 28 de agosto por las autoridades venezolanas –cuya legitimidad es cuestionada por parte de un sector de la oposición– y por la Administración estadounidense.

La presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, afirmó que el acuerdo incrementará “considerablemente” la producción petrolera de su país, hoy en 1,2 millones de barriles por día (bpd), menos de la mitad del crudo que extraía en 1998, un año antes de la llegada del chavismo.

El mandatario estadounidense, Donald Trump, prometió que se duplicarán las reservas petroleras de su país, reducidas por la guerra contra Irán a un nivel no visto desde 1983.

Rodríguez dijo el miércoles junto al secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, que espera que el convenio también beneficie a los ciudadanos del país norteamericano.

PREGUNTAS. Para el economista Asdrúbal Oliveros, se trata de “un convenio de una escala extraordinaria”, pero “precisamente por esa magnitud” considera “prematuro evaluar el acuerdo como si ya fuese una realidad”.

“Hasta ahora conocemos anuncios y algunos términos generales, pero no tenemos suficientes detalles sobre la arquitectura contractual, las garantías, el régimen fiscal y los compromisos efectivos de inversión. Además, hay una diferencia enorme entre tener derechos sobre reservas y convertir esas reservas en producción, exportaciones y flujo fiscal”, declaró a EFE.

El proyecto tiene una vigencia de 25 años y consiste en el desarrollo de 17 campos con un total de 65.000 millones de barriles, con un objetivo de producción superior a 1,5 millones de bpd, según Rodríguez.

Además, se prevé una inversión de más de 100.000 millones de dólares, lo que, de momento, significa una “aspiración muy ambiciosa, no capital ya comprometido y desembolsado”, aclaró Oliveros.

“Venezuela necesita esa escala de inversión para recuperar su industria, pero movilizarla exige seguridad jurídica, infraestructura, servicios petroleros, talento y, sobre todo, confianza de inversionistas que deben comprometer capital durante décadas”, señaló.

LOS RIESGOS. Oliveros advierte sobre un “riesgo muy elevado” si el acuerdo dependiera “fundamentalmente del entendimiento político entre ambos Gobiernos”.

“Estamos hablando de inversiones cuya recuperación puede tomar décadas, mientras los ciclos políticos son mucho más cortos. De hecho, que el acuerdo contemple concesiones de hasta 100 años hace todavía más importante que exista un marco jurídico e institucional capaz de trascender a los Gobiernos actuales”, puntualizó.

A su juicio, una verdadera prueba será garantizar que las inversiones “sobrevivan a un cambio político tanto en Caracas como en Washington”.

Ambos países pasaron de enemigos a estrechos aliados tras la captura de Nicolás Maduro hace ocho meses, una alianza rechazada por seguidores del chavismo y marcada por lo que analistas describen como un tutelaje de Washington.

INVOLUCRADOS. Los 17 campos fueron asignados a la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP), que ha otorgado al Pentágono una participación accionaria del 35 %.

Según un economista que pidió no ser identificado, el acuerdo le da “un superpoder” a NABEP, la cual “va a controlar quizás una parte importante de la producción petrolera venezolana”, algo “sin precedentes”.

Alertó que un “superpoder” sin “controles y equilibrios puede nombrar y quitar presidentes o tomar decisiones en pro o en contra de todo un país”.

EMPRESARIO CUESTIONADO. Detrás de NABEP está el empresario Alejandro Betancourt, director de la empresa, quien ha sido investigado en España y Suiza por presunto blanqueo de capitales y fraude fiscal.

Betancourt, quien creó una fortuna durante el chavismo con contratos eléctricos en medio de una crisis del sector que se agravó con los años, ya ha sido defendido por Rodríguez y altos funcionarios estadounidenses.

La Casa Blanca afirma que EEUU “tiene poder de veto sobre el nombramiento de cualquier miembro de la junta directiva, y la mayoría de quienes integren la junta de NABEP deben ser ciudadanos estadounidenses”.

“Se necesita mucho más que dinero”

FILES-VENEZUELA-US-ENERGY-POLITICS

María Corina Machado

RONALDO SCHEMIDT/AFP

“Se necesita mucho más que dinero”. Con esta frase, la líder de la oposición venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, dejó sentada su postura sobre el acuerdo Estados Unidos y Venezuela, bajo el gobierno de Delcy Rodríguez, cuya legitimidad objeta.

Machado dijo en X que “el sector petrolero es solo una parte de la inmensa reconstrucción” en Venezuela”, que “requiere inversiones colosales”.

“En un país con las dimensiones y la fragilidad institucional de Venezuela, ningún sector podrá funcionar de manera aislada”, aseguró Machado, que salió de Venezuela de manera clandestina en diciembre para recibir el Premio Nobel de la Paz y vive actualmente en Panamá.

Venezuela considera que obtendrá beneficios por USD 209.000 millones en 25 años.

“Todo eso le da a Venezuela un valor estratégico extraordinario... Pero el patrimonio de nuestro suelo no le pertenece a un RÉGIMEN ILEGÍTIMO, le pertenece al pueblo venezolano”, expresó Machado.

“Los enemigos de los Estados Unidos en Venezuela están hoy en (el Palacio de) Miraflores”, sede del gobierno, sostuvo María Corina Machado. AFP

EFE
Más contenido de esta sección
La construcción de un nuevo tramo de 100 kilómetros de muro fronterizo con México, impulsada por la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, comenzó en Arizona pese a la oposición de la Nación Indígena Tohono O’odham, que considera que el proyecto viola su soberanía.
El FBI, el mayor departamento de inteligencia de los Estados Unidos, alertó a las autoridades argentinas sobre una charla entre un adolescente y la inteligencia artificial (IA) en la que supuestamente se planificaba un tiroteo escolar. El hecho culminó con un gran allanamiento en la ciudad de Quilmes, en la provincia de Buenos Aires.
Excéntrico. El desembolso superaría el billón de dólares y tendría que ser autorizado por el Congreso.
Polémica. Aunque no está claro que viole las leyes federales contra compra de votos, se abre el debate.