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¿Era feliz y no lo sabía?: Las ventanas abiertas, los crímenes y la impunidad

"Se podía dormir con las ventanas abiertas". La trillada frase es generalmente esbozada para defender la supuesta seguridad ciudadana que existía en el país durante la dictadura. Si bien no hay muchas investigaciones que aborden esta cuestión, existen algunos datos que desmienten esta creencia popular.

Juan Marcos González, abogado y autor de diversos libros sobre crímenes ocurridos en el siglo veinte, señala que no hay una estadística cierta, pero que una revisión de cualquier periódico de la época muestra que crímenes y delitos de diversas índoles ocurrían en todo el país.

“Vamos a partir de la base de que eso formaba parte del discurso político del régimen, obviamente la delincuencia en las décadas del 40, 50, 60 no es la que tenemos hoy, pero no pasa tanto por quienes están en el gobierno, sino porque también aumentó la pobreza, la marginalidad, entre otras cosas”, explica González.

En ese sentido, señala que algunos medios de comunicación impresos se dedicaban a cubrir de manera extensa los hechos policiales, entre ellos, la revista Ñande y el seminario Aquí.

Asimismo, una publicación del diario español El País, del 6 de marzo de 1988, daba cuenta de uno de los esquemas delictivos más comunes en el país durante el stronismo: el tráfico de autos robados. Con el título “Paraguay, paraíso del contrabando de coches” y el copete “El 50% de sus habitantes utiliza automóviles robados en Brasil”, el medio español informaba sobre las protestas de sindicatos de transporte brasileños por los constantes robos de vehículos y posterior venta en suelo paraguayo.

“Si bien es cierto no tenemos una estadística cierta, tenés las estadísticas carcelarias y una cantidad impresionante de homicidios, abigeatos, el tema del cuatrerismo en el interior, y basta con mirar los diarios de la época”, señala González.

“La cárcel de Tacumbú, con Stroessner o sin Stroessner, siempre estuvo llena, no es que en los 35 años de stronismo eso disminuyó y tuvimos una cárcel para 800 personas, para 100 tipos adentro. Inclusive durante el stronismo rebasaba su capacidad, mucho antes incluso. Mucho antes de que se vaya a Tacumbú el número de presos era cinco veces lo que daba la cárcel pública, que estaba al lado de la Universidad Católica”, explica el escritor y recordó que el proyecto de trasladar la cárcel a su actual ubicación se venía arrastrando desde 1928 hasta que finalmente la prisión es mudada en 1959.

CRÍMENES. Dos crímenes que sacudieron a la sociedad paraguaya durante el stronismo fueron el homicidio de Bernardo Aranda y el secuestro y muerte de Mario Luis Palmieri. El primero fue un locutor que trabajaba en Radio Comuneros, cuyo cadáver fue encontrado calcinado en la habitación de un inquilinato, en el Barrio Obrero de Asunción, en setiembre de 1959.

La Policía catalogó el hecho como un “ajuste de cuentas entre homosexuales” y a partir de ahí se inició una cacería a todos los hombres sospechados de homosexuales. La Policía stronista confeccionó una lista de 108 homosexuales, que fueron detenidos y torturados. A partir de ahí se asoció el número 108 con la homosexualidad en Paraguay.

En marzo de 1982 fue secuestrado Mario Luis Palmieri, de 14 años de edad. El adolescente fue llevado del colegio San José y seis días después su cuerpo fue hallado en un baldío de Luque. Nuevamente la Policía atribuyó el crimen a una supuesta venganza de tinte pasional contra el padre del joven y así se desató otra persecución contra la comunidad gay, en la que decenas fueron arrestados para averiguaciones y se amplió la lista de homosexuales mantenida por la Policía. Por el crimen de Palmieri fueron condenados Reinaldo Eugenio Chamorro Chávez, como autor material, y José Fiore Canata, como autor intelectual. La condena de este último fue luego revocada.

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