22 jul 2026

El ruido provocado por el ser humano altera la vida en los océanos

La contaminación acústica causada por el tráfico marítimo, la pesca y otras actividades industriales altera la fisiología, la reproducción e incluso la supervivencia de los animales, según un estudio que publica este jueves Science.

océano.jpg

La contaminación acústica altera la fisiología, la reproducción e incluso la supervivencia de los animales.

Foto: Pixabay.

La investigación, en la que participó el español Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), plantea que ese ruido se considere, a escala mundial, como un factor de estrés, que se usen nuevas tecnologías de monitorización y se desarrollen políticas de gestión para mitigar sus efectos en los ecosistemas.

Los animales marinos son sensibles al sonido, que usan como una señal sensorial prominente que guía todos los aspectos de su comportamiento y ecología, y los científicos concluyen, tras revisar la literatura científica, que el ruido causado por las actividades humanas afecta desde los invertebrados a las ballenas.

“Debido a que el sonido viaja lejos y rápidamente bajo el agua, el paisaje sonoro cobra especial relevancia”, según Víctor Eguíluz, del Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (IFISC-CSIC-UIB) y de la Universidad española de las Islas Baleares.

Lea más: El color del océano cambiará a finales de siglo por el cambio climático

El tráfico marítimo, la exploración de recursos y el desarrollo de infraestructuras incrementan la antropofonía (los ruidos generados por la actividad humana), mientras que la biofonía (los sonidos de origen biológico) se reduce debido a la caza, la pesca y la degradación de los ecosistemas, dicen los investigadores.

La crisis climática y otras presiones humanas provocan el deterioro de hábitats como los arrecifes de coral, las praderas marinas y los lechos de algas marinas, y silencian sonidos característicos que sirven de guía a las larvas de peces y a otros animales para encontrar sus hábitats.

El estudio, liderado por la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá (Arabia Saudí), revisó más de 10.000 artículos científicos en los que se evidencia el impacto del ruido generado por el ser humano en la vida marina en todo el mundo.

Este esfuerzo, sin precedentes, “ha demostrado la abrumadora evidencia de la prevalencia de los impactos del ruido provocado por el hombre en los animales marinos, hasta el punto de que no se puede ignorar la urgencia de tomar medidas”, según Michelle Havlik, investigadora de la citada universidad.

El estudio señala que el problema de la contaminación acústica “se puede revertir de manera rápida” y apunta como evidencia lo ocurrido en los océanos durante el confinamiento por la pandemia de Covid-19, cuando los ruidos predominantes volvieron a ser los generados por los animales marinos.

Nota relacionada: Más de la mitad de los océanos, afectados por el cambio climático

El estudio propone impulsar acciones de gestión como fomentar el uso de nuevas tecnologías: disminuir el ruido de motores o de hélices, mejorar los materiales del casco de los barcos, el uso de motores eléctricos.

También sugiere el impulso de medidas reglamentarias para reducir el ruido de los barcos comerciales bajo el agua, algo que desde 2014 promueve la Organización Marítima Internacional a través de una serie de directrices voluntarias.

El líder del equipo, Carlos Duarte, también de la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá destaca hasta qué punto está conectada acústicamente la superficie del océano, donde se genera la mayor parte del ruido humano, con las profundidades marinas.

El científico relata que, hace años, mientras escuchaba una grabación de hidrófonos en la costa oeste de Estados Unidos, le sorprendió escuchar claramente el sonido de la lluvia, cayendo sobre la superficie, como el sonido dominante en el entorno del océano profundo.

Más contenido de esta sección
Los científicos descubrieron 6.000 exoplanetas fuera del sistema solar, pero nunca habían identificado un exosatélite. Hasta hoy. La revista Nature describe este miércoles el primero: un hallazgo sin precedentes liderado por investigadores chilenos y hecho con las observaciones del telescopio extremadamente grande del Observatorio Europeo Austral (ESO).
Perros, gatos, tortugas y hasta un chivo... cientos de mascotas rescatadas de los escombros tras el doble terremoto en Venezuela permanecen en refugios temporales, a la espera de reencontrarse con sus antiguos dueños o sus nuevos amos adoptivos.
Donald Trump amenazó este miércoles con destruir puentes y centrales eléctricas en Irán por cada ataque contra barcos en el estrecho de Ormuz y advirtió de que la guerra que le ha costado a Estados Unidos más de USD 37.000 millones “no ha terminado”.
La casa natal del dictador nazi Adolf Hitler (1889-1945) en Braunau am Inn fue reabierta este miércoles como una comisaría de Policía, tras una remodelación con la que Austria busca despojar al edificio de su carga simbólica y evitar que se convierta en un lugar de peregrinación para neonazis.
La NASA avanza en una larga misión para rescatar el telescopio espacial Swift, lanzado hace 22 años para detectar las explosiones más potentes del universo, con el objetivo de evitar su reingreso incontrolado a la Tierra a finales de este año.
El presidente de Guyana, Irfaan Ali, afirmó el martes que su prioridad es ofrecer “consuelo” a los familiares y amigos de la víctimas del naufragio de la embarcación MV Barima con 179 viajeros a bordo, del que hasta el momento, rescataron a 79 personas y recuperaron 53 cadáveres.