El producto interno bruto (PIB) creció 4% en el segundo trimestre y 5,7% en el semestre tras un arrollador 7,3% en el primer semestre, mostrando una desaceleración del crecimiento económico en áreas como agricultura, construcción, manufacturas, ganadería y otros, según el Informe de Cuentas Nacionales Trimestrales (CNT) del Banco Central del Paraguay (BCP).
La desaceleración se registró en la mayoría de los sectores que componen la oferta. Por ejemplo, agricultura pasó de crecer 13,2% interanual en el primer trimestre a 11,1% en el segundo; manufacturas, de 6% a 1,8%; construcción, de 5,6% a 4,2%; y servicios, de 7,9% a 3,4%.
En el caso del sector de ganadería, forestal, pesca y minería pasó de una variación positiva de 2,4% en el primer trimestre a una caída de 4,1% en el segundo. Mientras que electricidad y agua fueron los principales sectores que aceleraron su crecimiento, al pasar de 4,7% a 13%.
¿Economía a dos velocidades? El analista económico Amílcar Ferreira explicó que hay un buen desempeño del sector agrícola y del sector de energía, pero al cierre del segundo trimestre se registra una leve desaceleración económica ligada a las deudas impagas del Gobierno Nacional con los proveedores y la disminución de la inversión pública en la infraestructura.
“Creo que tiene que ver, por un lado, las deudas impagas del gobierno. Tienen algún efecto en la economía porque en cierta manera disminuye la cadena de pagos porque estas empresas a las cuales se les debe también tienen proveedores que tampoco cobran. Y entonces en cadena se va transmitiendo eso”, dijo.
El analista financiero consideró que en general la economía privada está bien, pero la economía pública, que sería el gasto del Estado, es la que está resentida.
Para Ferreira, el país está atravesando una economía a dos velocidades. “Por un lado, una economía con algunos sectores que están muy dinámicos, que siguen creciendo, pero otros que están mal; por ejemplo, el sector vial y el sector de la infraestructura pública. Sin embargo, lo que es el desarrollo de los edificios privados están en un boom inmobiliario”, dijo.
Ferreira señaló que estos sectores afectados están atravesando un periodo recesivo. “Marcha a dos velocidades. Un sector muy dinámico y otro que se ve afectado. Pero como también ese sector afectado forma parte del total, eso es lo que genera ese menor crecimiento”, explicó.
Ante este escenario, remarcó que actualmente ya se habla de una reforma fiscal, de aumentar ciertos impuestos, de forma selectiva: autos eléctricos, medicamentos y grabar las reservas de los balances de las empresas.
Estos nuevos gravámenes –consideró Ferreira– pueden ayudar al fisco a disminuir el problema fiscal que está teniendo: “que los ingresos no alcanzan para cubrir todos los gastos”. Al panorama del fisco, se suman los nulos o pocos avances en las inversiones privadas como el proyecto Paracel y Atome.
MODERACIÓN. El economista, Rodrigo Ibarrola, investigador asociado del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), consideró que la caída de la demanda interna estuvo compensada esta vez por el aumento en las exportaciones, lo que permitió tener un crecimiento interanual por encima del 4%.
“Mirando así los rubros, nos damos cuenta que hay una composición desigual de la evolución”, señaló. Al respecto, explicó que se registró una moderación en la mayoría de los grupos.
El decrecimiento en el sector de la ganadería se debe a la recomposición del hato ganadero y que hay menos faenamiento, que podría estar relacionado con la planificación de aumentar la producción ganadera. La disminución del faenamiento también disminuye el cuero y la producción de sus derivados, lo que podría ser una de las causas del decrecimiento en este sector.
Con relación a las inversiones, señaló que la disminución de ciertas importaciones de capital tuvo efecto por dos lados, por el de las importaciones y también por el de la formación de capital.
“Entonces, tuvimos una cantidad bastante extraordinaria de importaciones de capital, de maquinaria, de aviones, de equipos de criptominería, en el trimestre pasado del año anterior. Este año, la retracción es notable. Ahí sí tenemos un bajón importante, hay un efecto de base y también una moderación”, señaló.
Lo que puede hacer el Estado es bastante limitado ante este escenario de decrecimiento económico, dijo. El ciclo económico en el que estamos –consideró Rivarola– sigue siendo aún bueno, pero a un ritmo un poco más bajo que el que veníamos creciendo. “Aun así, estamos por encima de la media en la región, tanto en el crecimiento acumulado como en el crecimiento interanual. Pero, hay una señal de que el ingreso de los hogares no está alcanzando, entonces están postergando ciertas decisiones”, explicó.
El economista señaló que el fenómeno de desaceleración forma parte del ciclo. “Nosotros veníamos a un crecimiento por encima de nuestra tasa potencial. Nuestro potencial de crecimiento está entre 3,5% y 4%. Nosotros veníamos creciendo por encima de eso, 4%, 5%, incluso 6% en algunos años. Entonces, lo lógico y esperable era que eso se disminuya y converja hacia el crecimiento de nuestra tasa potencial. Entonces, lo que posiblemente estamos viendo es este fenómeno. Eventualmente vamos a volver a crecer por encima y luego volver a bajar si no viene una recesión”, enfatizó.