03 jul. 2026

El Paraguay y la guerra que no quiere ver

Hace un tiempo, tras los ataques que sufrieron varias instituciones del Poder Ejecutivo, y en vivo durante un programa de televisión, le propuse al ministro Villate algo concreto: armar un pequeño equipo que analizara una propuesta para presentar un marco legal y encarar de una vez la llamativa ausencia de interés del Estado paraguayo en contar con una legislación seria sobre ciberseguridad. La respuesta, como tantas veces, quedó en el aire. Se entregó un borrador que nunca tuvo retorno.

No es un problema nuevo. Desde la Senatic se aprobó un Plan Nacional de Ciberseguridad que no dio grandes frutos, para después, ya con este Gobierno, y con bombos y platillos, lanzar una Estrategia Nacional de Ciberseguridad. Pero más allá de los anuncios y de algunas inversiones, las acciones concretas para ejecutar y construir capacidad local brillan por su ausencia. Lo que sí queda claro es la fuerte dependencia del Mitic de la ayuda internacional, sea de Taiwán o de Estados Unidos, para sostener esta tarea. Ayuda valiosa, sin dudas, pero que delata una política de fondo: la de entregar soberanía dejando de lado las capacidades propias. En ese contexto irrumpe Mythos, de Anthropic, la herramienta que en las últimas semanas generó revuelo global por ser, en apariencia, el arma definitiva de la guerra híbrida, tanto para atacar como para defender.

Y aquí es donde los hechos recientes obligan a prestar atención. En una rara declaración conjunta, los jefes de inteligencia de la alianza Five Eyes, que reúne a Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, advirtieron que los modelos de IA capaces de desbordar las defensas de gobiernos y empresas están a meses de distancia, no a años. “El plazo no es de años, es de meses”, reza el comunicado. Los modelos de frontera, sostienen, transformarán por completo las capacidades cibernéticas ofensivas y defensivas, bajando las barreras para los actores maliciosos y multiplicando la velocidad y la complejidad de los ataques. No es una hipótesis lejana: ya hubo casos en los que un atacante usó IA para descubrir una vulnerabilidad desconocida y convertirla, de forma automática, en un ataque que se adapta solo. La advertencia llegó justo después de que la administración Trump bloqueara el acceso de “extranjeros” a los modelos más avanzados de Anthropic, es decir Mythos y su versión Fable, calificando su exportación como un riesgo de seguridad. El mensaje a empresas y gobiernos es directo: quien no integre IA en su defensa quedará expuesto.

¿Y Paraguay? Al atar buena parte de su política tecnológica a Taiwán, con proyectos como Yguazú Digital y el propio Distrito Digital, el gobierno no hace más que lanzarse de cabeza a la pileta de esta batalla global. Que después no nos sorprenda si los sistemas paraguayos, con inversión mínima o nula en ciberseguridad, terminan convertidos en teatro de operaciones de los grandes actores que se disputan ese tablero. No por interés en nosotros, sino porque somos el eslabón débil y conveniente. Otros países al menos discuten el problema y exigen a sus empresas blindarse; aquí seguimos esperando que la solución llegue empaquetada desde afuera, atada a un alineamiento geopolítico que no elegimos del todo.

Mientras tanto, el ciudadano queda en medio del fuego cruzado. Ya deberías empezar a protegerte: no solo por los problemas que vienen apareciendo en los sistemas de homebanking local, sino ante todo este nuevo escenario. Activá la verificación en dos pasos, desconfiá de los enlaces, revisá tus movimientos, no reutilices contraseñas, pedí que te eliminen la posibilidad de hacer prestamos o ampliaciones de crédito de tus tarjetas desde las apps. Porque si algo enseña esta coyuntura es que el Estado, fiel a su costumbre, esperará la ayuda extranjera para defendernos. Y cuando la guerra avanza en meses y no en años, esa espera puede salir demasiado cara, y la vas a pagar vos.

Secretario de la Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial.
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