09:50-07/01/07
EFE
Ciudad del Vaticano
El Pontífice ha hecho esa observación poco antes de rezar el Ángelus junto a miles de fieles católicos que hoy se han reunido en la Plaza de San Pedro de El Vaticano para rezar.
Ese escuchar a Jesús, creer en él y seguirlo es el modo que “cada uno tiene para tender a la santidad, una meta que, como recordó el Concilio Vaticano II, constituye la vocación de todos los bautizados”
Benedicto XVI dedicó así la enseñanza que suele dar antes del Ángelus al sacramento del bautismo en el día en que se conmemora el bautizo de Jesús en el río Jordán.
Poco antes del Ángelus, Joseph Ratzinger había bautizado en la Capilla Sixtina del Vaticano, a trece recién nacidos, seis niñas y siete varones, entre ellos el hijo de un guardia suizo.
En la homilía del acto ritual, el Papa ha insistido en la importancia que para los católicos tiene el matrimonio, “cuna de vida y amor”.
Tradición
El Pontífice ha continuado la tradición de su antecesor Juan Pablo II de administrar el sacramento del bautismo a los recién nacidos en mismo día en que se conmemora el bautizo de Jesús.
En el acto ritual, Benedicto XVI ha tenido unas palabras para recordar tanto la creatividad del “gran Miguel Angel”, autor de los frescos de la Capilla Sixtina, como para explicar cada uno de los símbolos utilizados en el bautismo.
“Cada niño que nace nos trae la sonrisa de Dios y nos invita a reconocer que la vida es un don suyo que debemos acoger con amor y custodiar con cuidado siempre y en todo momento”, dijo el Papa.
Ratzinger puso como ejemplo de familia a la de Jesús: “escuela de sencillez, paciencia y armonía” que invita, además, a cuidar “no sólo el bienestar y la salud de los pequeños, sino también su crecimiento espiritual”.
En la homilía, el Pontífice ha pedido a los fieles católicos que vivan la Iglesia como una “realidad concreta”, porque según él, “el cristianismo no es sólo una cosa espiritual o individual”.
A los padres de los niños bautizados, Benedicto XVI ha animado para que “incluso si están atados por la actividad cotidiana, a menudo vertiginosa, no dejen de cultivar personalmente y en familia la oración que constituye el secreto de la perseverancia cristiana”.
Después del Ángelus, Benedicto XVI saludó a los fieles italianos y a los peregrinos llegados de otras tierras, entre ellos, a los polacos, sin que hiciera mención a la dimisión hoy del arzobispo de Varsovia Stanislaw Wielgus.
El papa Benedicto XVI ha aceptado hoy la dimisión de Wielgus, dos días después de sumir el cargo y en medio de la polémica por haber colaborado con los servicios secretos del anterior régimen comunista.