13 jul 2026

“Ese dolor aumenta con el pasar del tiempo, la extraño”, dice madre de Vita Aranda a cuatro años de su muerte

A cuatro años de la muerte de la conocida influencer Cristina Vita Aranda, de 29 años, ocurrida en un concierto en San Bernardino, Departamento de Cordillera, su madre afirma que el dolor de su ausencia no disminuye, al contrario, aumenta con el paso del tiempo. Mientras que su hermana asegura que la familia se aferró a Dios para sobrellevar su ausencia.

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Cristina Aranda falleció tras ser alcanzada por una bala en un tiroteo ocurrido en el anfiteatro de San Bernardino.

Foto: Archivo UH.

Aquella noche del 30 de enero del 2022 la influencer Cristina Vita Aranda falleció tras recibir un disparo en el Ja’umina Fest, llevado a cabo en el Anfiteatro José Asunción Flores en San Bernardino.

Un narcotraficante integrante del autodenominado Primer Comando Capital (PCC), identificado como Marcos Rojas, conocido como Marcos Capital, fue ejecutado a balazos y, de forma colateral, Vita también recibió un balazo en la cabeza.

Dolly Carrillo, madre de Vita Aranda, afirma que a cuatro años de la muerte de su hija el dolor de su ausencia crece cada día más.

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“Me doy cuenta de que ese dolor no disminuye, aumenta con el pasar del tiempo porque la extraño mucho, la extrañamos, pero aparte de extrañarla, la recuerdo cada día con el cariño de la gente que se me cruza en la calle, a donde voy la gente la recuerda”, expresó a Telefuturo.

Afirmó que hay días en que no se levanta de la cama por llorar y que este sábado, alrededor de las 17:00, no pudo cerrar los ojos de tanto llorar su ausencia.

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“Cuando es así yo me encierro, estoy sola, no le quiero ver a nadie, quiero estar conmigo y abrazada a una Biblia, pidiéndole perdón a Dios por llorar, de repente uno puede pensar que yo no acepte, no es que uno no acepte, es extrañar. Es una cosa indescriptible y que yo no le desearía a ninguna mamá”, agregó entre lágrimas.

Por su parte, su hermana Emilia Aranda afirmó que la siente presente todos los días y que Vita dejó un legado, no solo material, sino un legado de amor.

“Sus hijos son su continuidad, todo lo que ella fue sigue latiendo en ellos”, expresó.

Por último, dijo que si como familia no se aferraban a Dios iban a ir a un pozo que desencadenaría muchas cosas. “No es fácil, pero con Dios es más llevadera la situación”, agregó.

Condenados

En julio del año pasado, el Tribunal Especializado en Crimen Organizado condenó a las penas de entre 4 y 12 años a miembros del Primer Comando Capital (PCC), que formaban parte de un esquema de narcotráfico y armatráfico, que se descubrió luego del atentado del Ja’umina Fest.

Los jueces Inés Galarza, Juan Dávalos y Pablino Barreto condenaron a 12 años de cárcel a Alcides Dejesús Villasboa Peralta, alias Ropero; a 8 años de cárcel a Milciades Gómez; mientras que Elio Balvino Ovelar Espinoza fue enviado a cumplir 4 años de prisión.

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En la causa también estaba acusado Victorino Gómez Paredes, quien fue encontrado sin vida en su celda en la cárcel de San Pedro, en febrero del año pasado.

Además, en la misma causa está procesado Jeis Leonardo Urquhart, político colorado, quien habría brindado apoyo logístico al PCC, y debe ir a juicio oral. Mientras continúan prófugos de la Justicia Anastasio Mareco, Wilson Villasboa y Osvaldo Gómez.

El juicio por el atentado

Por la muerte de Rojas y Cristina Aranda, dos acusados deben enfrentar juicio oral. Ellos son Alcides Dejesús Villasboa, alias Ropero, quien ya fue condenado en la otra causa a 12 años de cárcel, además de su primo Junior Michael Peralta Díaz, un policía que habría colaborado con el esquema.

Villasboa fue acusado por el Ministerio Público por homicidio doloso, como instigador, y por asociación criminal.

Se presume que habría ordenado la muerte de Marcos Rojas, porque este supuestamente habría entregado 18 kilos de marihuana peruana a USD 3.600 el kilo a Alcides, e hicieron un contrato de pago, lo cual Alcides habría incumplido.

A raíz de eso, Marcos Rojas habría recurrido al cuadro de disciplina del PCC para cobrar y eso al parecer molestó a Alcides Villasboa.

En cuanto a Junior Peralta, también acusado como cómplice en el homicidio, según la acusación, este brindaba apoyo logístico a la organización criminal y estuvo en el día del tiroteo en San Bernardino, presuntamente vigilando a Rojas.

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