-¿Hacia dónde vamos?
El comandante dijo que si tuviera en frente al presidente Lugo le haría esa pregunta.
Se mostraba preocupado. -No hay un rumbo claro -dijo y luego pidió otro café negro, sin azúcar. El mío lo acababan de traer. Nuestro encuentro, en el bar ubicado frente al Palacio de Gobierno, fue el viernes. No había podido antes por cuestiones laborales.
-¿Todo bien? -preguntó, ni bien llegué.
-Todo puede ir mejor -respondí, sin entrar a su juego. No le di mucha opción de hablar de otro tema que no sea del político. Era mejor así. Hay días en que uno no quiere hablar de nada. Sobre todo en esos en los que los fantasmas que parecen te han dejado, aparecen de la nada y atormentan la existencia.
Aclarado que era mejor no entrar en el tema personal, pasamos al político.
Comentamos que el presidente Lugo había dado indicios de que López Perito seguirá en el cargo. Y que sostuvo que prefiere los cambios estructurales, antes que los personales.
-Te decía que era una renuncia con piolita... -apuntó riendo.
-Y parece que sí. A Itaipú al menos no va, según aseguró Lugo.
-Enviarlo ahí es un riesgo político muy grande. Lugo no está en condiciones de dar un paso en falso. Camina por un hilo bastante fino y son muchas las cosas que debe resolver.
El comandante sacó de su vetusto bolso verde su libreta. De nuevo había anotado algo.
-Escuchá lo que dijo Lugo esta tarde -anunció y empezó a leer: “Nosotros hacemos una evaluación todos los días; somos muy realistas, hay avances y retrocesos, hay sueños que no fueron cumplidos y expectativas que fueron cumplidas ampliamente también”.
-Nada nuevo...
Levantó la mano, como invitándome a callar y esperar, y siguió leyendo lo que tenía escrito.
-"Yo creo que Paraguay necesita construir grandes consensos nacionales si queremos apuntar a una misma dirección”.
-Y ese es el problema, no hay dirección -lancé.
-Y al menos una clara no. Y es eso lo que me preocupa. A Lugo le resta un año y medio y gran parte de ese tiempo será electoral. Él mismo lo reconoce y habla de que en este tiempo se deben construir grandes consensos nacionales.
-¿Y?
-Y no se sabe qué tipo de consensos, con quiénes ni para qué. Si bien habla de consensos con la gente, con las gobernaciones, los municipios, no hay nada claro.
-Los consensos nunca se dieron...
-Es que ningún partido quiere un consenso político. Y en la medida que entremos en etapa electoral, en la que ya estamos levemente, no habrá consenso alguno. Lo que habrá son ataques, cuestionamientos, peleas, denuncias de todo tipo. El blanco será él, Lugo.
-De eso no hay duda.
-En este momento, Paraguay es el país del signo de interrogación. Si preguntás a tus lectores si saben hacia dónde vamos, que te escriban y que te expliquen. Yo no puedo.