EFE
Intimista y reflexivo al igual que su literatura, el noruego Jon Fosse, flamante ganador del Premio Nobel de Literatura, es un prolífico autor de obras innovadoras y difíciles de catalogar que le han hecho casi inventar nuevas formas literarias.
Nacido el 29 de setiembre de 1959 en Hausgesund (Noruega), es considerado uno de los autores más importantes de la actualidad. Su obra ha sido traducida a cuarenta idiomas y sus piezas teatrales han sido representadas en unas mil producciones diferentes en el mundo.
La academia sueca le ha premiado precisamente por “sus innovadoras obras de teatro y su prosa que dan voz a lo inefable”, en las que presenta un mundo similar al de la obra de Kafka –uno de los autores a los que más admira– con la diferencia de que este aparece en situaciones que son propias de nuestra vida cotidiana.
“Estoy abrumado, muy contento y agradecido. Este galardón premia la literatura que ante todo quiere ser literatura sin tomar otras consideraciones. Y es un premio para el ‘nynorsk’”, señaló Fosse en un comunicado distribuido por su editorial noruega.
En declaraciones al canal noruego TV2, el galardonado ironizó con el hecho de llevar tiempo en las quinielas: “Hace unos diez años que estoy en las discusiones sobre el Nobel, así que estoy acostumbrado a los nervios al respecto. Pero como estoy acostumbrado a que no me lo den, que me lo hayan dado vino como algo inesperado”.
Fosse es el cuarto noruego en ganar el Nobel de Literatura, casi cien años después del último premiado en ese idioma, Sigrid Undset (1928), y una rareza en un galardón que ha distinguido a 120 autores y en los que se observa un claro dominio de la lengua inglesa (31) por delante de la francesa (15), la alemana (14) y la española (11).
El paisaje es un elemento constante en la obra de este escritor, que vive entre Noruega y Austria y que publicó su primera novela, Rojo, Negro, en 1983.
Durante los años 80 publicó algunas novelas más y un par de colecciones de poesía, pero a principios de los 90 comenzó a escribir teatro.
“Después de escribir unas treinta obras de teatro y viajar a los estrenos por todos lados, sentí que ya era suficiente y decidí volver a escribir ficción, lo que imaginaba como ‘prosa lenta’, de alguna manera lo opuesto a la brevedad e intensidad necesarias en una obra de teatro”, explicó en una entrevista con el Premio Booker, del que fue finalista el año pasado.
Declarado admirador de Federico García Lorca y galardonado con un gran número de premios, su obra Septología –dos de cuyos volúmenes fueron finalistas al Booker Internacional en 2020 y 2022– es el texto más largo que ha escrito.
Una obra que precisamente se publica en su totalidad en español el próximo noviembre en la editorial DeConatus con 792 páginas, según ha señalado a EFE su editora.
Un libro que tardó cinco años escribir y que tiene una arquitectura construida a partir de siete partes o libros y que han ocupado cuatro volúmenes en su edición en español –El otro nombre I (volumen I ), El otro nombre II (volumen II), Yo es otro (volumen III-V) y Un nuevo nombre (volumen VI-VII), aunque en otros idiomas se ha hecho en tres volúmenes.
Comenzó a escribir Septología cuando vivía en castillo de Paul Claudel en el sur de Francia, al que había sido invitado por la familia del poeta francés, y concluyó la obra en un pequeño pueblo austriaco en las afueras de Viena.
“Quizás la razón por la que escribí la novela fue que sentí que tenía algo crucial que decir y que era, por así decirlo, mi deber decirlo. No puedo decir qué es, solo la novela puede hacerlo, pero tiene que ver con el misticismo de la vida ordinaria, por lo que no está mal describir la novela como una especie de realismo místico”, considera.
LA MEMORIA
Fosse trabaja la memoria y recuerda muchas historias de su vida de forma poética, la relación con sus padres, sus historias de amor... y todo se convierte “en melodía”, asegura a EFE su editora en español, Beatriz González.
Escribe en lo que él denomina “un idioma raro”, el nuevo noruego, que escriben solo medio millón de personas, pero lo entienden todos los que tienen el noruego como idioma e incluso aquellos que hablan el danés y el sueco.
“Desde cierta perspectiva las lenguas escandinavas son una sola lengua, ya que son mutuamente comprensibles, pero están escritas en cuatro versiones, dos de ellas noruegas”, sostiene Fosse.
Le encanta escribir a mano, con plumas estilográficas, pero la mayor parte de su trabajo lo escribe en Mac, ordenadores de los que tiene una colección, incluido el primero que tuvo y que fue el primer portátil jamás producido.
Asegura que los autores que más le han influido son el escritor noruego Tarjei Vesaas, el poeta austriaco Georg Trakl y Samuel Beckett, aunque los que más admira son Franz Kafka y Knut Hamsun y, precisamente, la academia sueca ha destacado su similitud con la obra de Kafka, pero trasladado a lo cotidiano.
En 2007, fue nombrado caballero de la Ordre nacional du Mérite de Francia y ocupa el puesto 83 en la lista de genios vivos de The Daily Telegraph.
Desde 2011, a Fosse se le ha concedido Grotten, una residencia honoraria propiedad del Estado noruego y ubicada en las instalaciones del Palacio Real en el centro de la ciudad de Oslo, un honor otorgado por su contribución a las artes y la cultura noruegas.
Recibió el Premio de Literatura del Consejo Nórdico 2015 por la trilogía Andvake (La vigilia), Olavs draumar (Los sueños de Olav) y Kveldsvævd (El cansancio).
Además, ha escrito las novelas Stengd gitar (Guitarra cerrad), 1985, Flaskesamlaren (El coleccionista de botellas), 1991, Bly og vatn (Plomo y agua), 1992; To forteljingar (Dos historias), 1993; Dyrehagen Hardanger (Zoológico de Hardanger), 1993; Prosa fras ein oppvekst, Samlaget (Oslo, Norway), 1994, Melancholia, Samlaget (Melancolía, sexo), 2006; Andvake (Despertar), 2007 y Kveldsvævd (Noche tejida), 2014.
También Mañana y tarde, una novela que precisamente sale este jueves a la venta en español y que habla sobre la vida y la muerte con una prosa rítmica que atraviesa el pasado y el presente.
Los pronósticos
La china Can Xue, la rusa Liudmila Ulítskaya, el británico Salman Rushdie y el francés Michel Houllebecq encabezaban los pronósticos previos al anuncio del Nobel de Literatura en las casas de apuestas y medios suecos.
Entre los aspirantes a suceder a la francesa Annie Ernaux, distinguida en 2022 por el “coraje” y la “agudeza clínica” de su obra, figuraban también otros nombres como el australiano Gerald Murnane, el rumano Mirca Cartarescu, el chino Yan Lianke, la canadiense Anne Carson y el keniano Ngugi Wa Thiong’o.
También estaban en la presunta lista, el ruso Vladimir Sorokin, la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichi, el noruego Karl Ove Knausgård, el japonés Haruki Murakami, el francés Pierre Michon, la canadiense Margaret Atwood y la antiguana Jamaica Kincaid, así como los norteamericanos Don DeLillo, Thomas Pynchon y Joyce Carol Oates.