Opinión

El día del aspirante a zoquetero

Brigitte Colmán Por Brigitte Colmán

Durante el fin de semana pudimos comprobar que los politiqueros no tienen vergüenza y que tampoco les importa el sufrimiento de los paraguayos.

Como se acercan las internas para las municipales, y toca elegir a sus candidatos y asegurar así el zoquete anhelado, salieron como cucarachas a pasear por los barrios, en caravanas de autos, haciendo ruido, explotando petardos, asustando a nuestras mascotas y aturdiendo con música estridente.

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Todo muy normal para los zoqueteros y aspirantes a zoqueteros.

En los barrios por donde anduvieron molestando con su barullo, había familias en duelo por las víctimas del Covid-19 y del Partido Colorado.

Familias que han quedado debiendo millones porque la salud pública en el Paraguay es un chiste, y porque sobrevivir es cuestión de tener suerte, o tener plata para pagar el sanatorio privado que te pide 50 millones de guaraníes como depósito antes de aceptar al paciente.

En las últimas semanas vimos que, con toda impunidad, los politiqueros arriesgaron miles de vidas al no respetar protocolos sanitarios durante sus campañas.

La tremenda irresponsabilidad de los candidatos, quienes priorizan el voto antes que la vida, está expuesta en las redes sociales, con fotos y videos de sus campañas, ignorando la crisis sanitaria que estamos viviendo.

Candidatos colorados, liberales y de otros partidos juntaron gente en espacios cerrados, donde se veía a los aspirantes a zoqueteros y su gente, sin tapabocas; y en otros casos, en sus caravanas, aglomerados sin el mínimo cuidado.

En el país de la impunidad, todos callaron, las autoridades del Ministerio de Salud y de la Fiscalía hicieron como el monito que no ve, no escucha, ni habla.

Con la honrosa excepción de la doctora Adriana Amarilla, directora de Promoción de la Salud, quien envió un mensaje: “Los candidatos deben pensar en su propia salud; les aseguro que algunos no llegarán, no por los votos, sino que estarán en un cajón, estamos con un alto ritmo de contagios”.

Puede que la advertencia no haya llegado a quienes debía.

Pero nada de eso importa realmente. De lo que se trata es de mantener el ritual eleccionario, incluso en un año nefasto como este; incluso con más de 10.000 muertos. No digo que no tenga que votarse para elegir a nuevas autoridades municipales. Lo que digo es que, por una vez en la vida, los politiqueros deberían haber mostrado un poco de respeto por la gente.

Pero bueno, qué sabrán ellos de respeto.

Por eso salen en caravanas ruidosas, por eso este domingo van a movilizar el “aparato” partidario y van a recorrer las calles de todos los barrios en todo el país, para llevar a sus víctimas, perdón, a sus electores para que estos voten por el candidato.

Y porque este país sufre del síndrome de Estocolmo. Seguramente la gente los vuelva a votar a esos mismos aspirantes a zoqueteros que nunca harán nada bueno por el barrio, y que no van a solucionar los problemas ciudadanos.

Porque cuando se piensa en la idea de hacer política para alcanzar el poder, y desde ahí trabajar por el bienestar, la gran mayoría de nuestros politiqueros entienden que deben trabajar por su propio bienestar, por el de sus cómplices del partido, por sus financistas, su espónsor, y sus familias. Para el resto, un cien mil’i, caña, galletón y vaka’i.

Votar forma parte del ritual de la democracia. Y algún día los paraguayos vamos a aprender a pasarles la factura a los malandros, los mentirosos y a todos los que sacan provecho de nuestras desgracias.

Este domingo, en el Día del Padre, mientras los aspirantes a zoqueteros se movilizan y prometen lo que no van a cumplir, en miles de hogares las ausencias van a doler un poco más. Por los que ya no están, #ANRnuncamás.

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