05 sept 2026

El crimen organizado recluta a niños del interior, ante Estado ausente

Un informe del Mecanismo de Prevención de la Tortura (MNP) revela datos alarmantes sobre que muchos, ya de niños, se van insertando en las drogas y cuando son adolescentes estos entran en conflicto con la ley. ¿Por qué se insertan en los delitos? Por una ausencia del Estado, la falta de apoyo de los colegios y de un equipo que trabaje afuera enfocándose en sus necesidades.

La investigación se basó en 171 adolescentes que están distribuidos en ocho centros educativos por cometer infracciones. En su mayoría, tienen entre 16 y 17 años.

¿Cuál era la realidad de estos antes de ingresar a los centros? El abogado Orlando Castillo, comisionado del Mecanismo, explicó que hay dos situaciones bien determinadas: Los que viven en la ciudad y los adultos no están presentes, porque deben trabajar; y la realidad del interior del país, donde niños y adolescentes son de zonas vulnerables y muchas veces conviven con la droga.

En las ciudades

Primero en las zonas urbanas, “en contextos de familias monoparentales, madres que deben trabajar de 5 de la mañana a 8 de la noche. Esto genera que las casas se quedan sin adultos referentes, y el barrio donde conviven son zonas vulnerables, donde tienen reparto de droga”, explicó.

Orlando Castillo detalló que ante la falta de adultos y la realidad de su comunidad por el contacto con las sustancias, niños y adolescentes van experimentando y se quedan sujetados.

“Tampoco hay programas que se les ofrece a los niños, programas de escuelas deportivas y de aprendizaje o de apoyo pedagógico. No existe”, reiteró.

Lo más fácil es que se agrupan con otros chicos de su edad y así acceden a droga.

Niños en edades muy tempranas se van dando cuenta que tienen que poner dinero para comer... Y el crimen organizado está reclutando niños para trabajar en cultivos de marihuana.
Orlando Castillo, comisionado del Mecanismo de Prevención de Tortura.
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Orlando Castillo, comisionado del Mecanismo.

En el interior

Y en el interior del país, existe una realidad de necesidad económica. “Niños de 8, 9 o 10 años; es decir, en edades muy tempranas, se van dando cuenta que mamá ya no da más y tienen que poner dinero para comer”, confirmó Orlando Castillo.

Específicamente en las ciudades de San Pedro, Concepción y Pedro Juan Caballero, ya el crimen organizado ante esta necesidad “está reclutando niños, por una ausencia del Estado, para trabajar en zonas de cultivos de marihuana”. “Necesitan alguien que limpie, cuide los cultivos”, precisó.

Y son en estos trabajos que los niños y adolescentes van entrando en contacto con las droga y terminan consumiendo. “Decían ‘yo no consumía y luego comencé a trabajar y me hice adicto’”, recuerda.

  • Acomapañar. Instan a trabajar por niños y adolescentes y evitar conflictos.

Tres ámbitos preocupantes

El informe del Mecanismo menciona tres cuestiones. El primero, de cómo la escuela no se convierte en ese espacio seguro ante una adolescencia muy conflictuada por el consumo de drogas y por el crimen organizado que va a avanzado.

Persiste la realidad de que se expulsa a chicos de instituciones antes que ofrecerle ayuda. “Las escuelas no cuentan con profesionales como sicólogos, trabajadores sociales, maestros guías que se acerquen a conversar con ellos”.

Los mismos adolescentes contaron que van dejando la escuela de a poco, hasta que ya no asisten a clases. “Nadie me buscó, nadie se dio cuenta”, es lo que contaron al equipo del Mecanismo.

El segundo punto es la ausencia del Estado, y el tercero, es la necesidad de contar con equipos multidisciplinarios que acompañen a los niños y adolescentes fuera del aula, en los procesos formativos.

Estos equipos deberían estar integrados por el Ministerio de la Niñez, de Educación y de Trabajo, debe para trabajar con programas.

Lo ideal –dijo Castillo– es saber cuál es el proyecto de vida de los adolescentes, en ese caso, vinculándolos con el territorio donde viven y capacitarlos para encontrar un oficio que no esté al margen de la ley.

Datos alarmantes

El 93%. De 171 adolescentes en conflicto con la ley, 160 son varones.

Educación. Solo el 8% de adolescentes infractores llegó al 1° de la Media y solo el 12% hizo hasta el sexto grado.

Trabajo. Ya desde niños, los que hoy son infractores se insertaron en labores como ayudantes de albañil, jornaleros, vendedores ambulantes, agricultores y limpiavidrios.

Consumo. Más del 80% de las mujeres y varones en conflicto con la ley ya estaban en situación de consumo.

Drogas. Lo más consumido son marihuana, crac, cocaína y tabaco.
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