19 ago 2026

El consumo que hoy mueve la economía

Durante años cuando se hablaba del crecimiento económico paraguayo, el análisis casi siempre terminaba en el mismo punto: La agricultura. Una buena cosecha explicaba un buen año y una mala campaña bastaba para desacelerar la actividad. Sin embargo, los datos más recientes muestran una economía con un motor adicional que es el consumo de los hogares.

Las Cuentas Nacionales Trimestrales del BCP revelan que, en el primer trimestre de 2026, el consumo privado creció 5,1% y fue uno de los principales impulsores de la expansión del producto interno bruto (PIB), que alcanzó 5,8%. Detrás de ese resultado hubo un mayor gasto en servicios, alimentos, combustibles, vehículos, electrodomésticos y otros bienes durables.

Lo interesante es que ese mayor consumo no aparece como un fenómeno aislado. Al observar otros indicadores oficiales aprecia un proceso más amplio que explica por qué los hogares paraguayos están consumiendo más.

El primer elemento es el propio desempeño de la economía. Entre 2023 y 2025, Paraguay registró un crecimiento del PIB de 5,5% anual, impulsado por agricultura, manufacturas, servicios y construcción. A ello se suma un mercado laboral que también mostró avances: La población ocupada aumentó 8,9% entre el primer trimestre de 2023 y de 2026. En otras palabras, hay más personas en el mercado laboral y generando ingresos, lo que fortalece la capacidad de consumo.

El segundo factor es la profundización del sistema financiero. El crédito al consumo mantiene un crecimiento importante y, a mayo de 2026, el saldo de estos préstamos aumentó 22,9% en términos interanuales. Sin embargo, el dato más relevante es la ampliación del acceso al financiamiento formal.

Las cifras muestran que la cantidad de personas con al menos un crédito pasó de 1 millón en 2023 a 2,3 millones a mayo de 2026. Este crecimiento refleja que más hogares acceden a mecanismos formales de financiamiento.

El consumo, por tanto, no solo está siendo financiado por un mayor volumen de crédito, sino también por más usuarios del sistema financiero.

Otro aspecto relevante es que esta expansión del crédito no esta acompañada por un deterioro significativo de los indicadores de calidad de cartera. La morosidad se mantiene en 2,7%, y el índice de solvencia en 17%, por encima del mínimo regulatorio exigido.

En paralelo, la actividad económica muestra dinamismo durante el segundo trimestre. El IMAEP acumuló un crecimiento de 5,6% a mayo, confirmando que el buen desempeño observado en el primer trimestre no fue aislado.

La fotografía que dejan estos indicadores es la de una economía donde el consumo adquiere un papel cada vez más relevante.

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