12 abr. 2026

El ADN de los hijos de Dios

Hoy meditamos el Evangelio según San Marcos 3,31-35.

El evangelista san Marcos ha mostrado con claridad que la fama de Jesús iba en aumento: “acudían a él de todas partes” (1, 45); “vino hacia él una gran multitud al oír las cosas que hacía” (3, 8). Tanto es así que Jesús encontraba dificultades para contener a todas esas personas: “todos los que tenían enfermedades se le echaban encima para tocarle” (3, 10); “se volvió a juntar la muchedumbre, de manera que no podían ni siquiera comer” (3, 20). Además, el Señor no rechazaba a nadie, a todos acogía, viniesen de donde viniesen: de Galilea y de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de más allá del Jordán y de los alrededores de Tiro y de Sidón (cfr. 3, 7). Se entiende así que ahora veamos que “estaba sentada a su alrededor una muchedumbre” (v. 31), y que no fuese fácil acceder a él. Este contexto hace más comprensible que hasta su madre y sus familiares cercanos tuviesen que hacerle llegar el mensaje de que querían hablar con él.

Jesús aprovecha esta petición para ofrecer a sus oyentes una enseñanza consoladora: “los que estaban sentados a su alrededor” (v. 34), son los que forman la nueva familia de hijos de Dios, que será la Iglesia. Los que cumplen la voluntad de Dios -del que es hijo el propio Jesús, como incluso le reconocían los espíritus impuros (v. 3, 11)- son sus hermanos, sus hermanas, su madre. En esta respuesta el Señor está describiendo la identidad de los que le siguen, de los cristianos: hijos que quieren identificarse con la voluntad de su Padre. Y este sigue siendo el ADN de cualquier discípulo de Jesucristo, de cualquier hijo de su Iglesia: el deseo profundo e interiorizado de no hacer otra cosa que lo que Dios quiere.

Por eso, cuando la mirada de Jesús describe a los que tenía cerca (v. 34), no encuentra personas que están ahí por deber, porque se sienten obligadas, porque no tienen otra opción. Como hemos visto antes, el Señor acoge a todos los que quieren oírle, a todos los que quieren tocarle. El seguimiento al Señor, la obediencia a Dios Padre, la participación en su nueva familia es, antes que nada, libre y personal. Y en esto precisamente la madre de Jesús es la que va por delante: ella es la primera que dijo sí, que decidió hacer de su vida un sí permanente.

(Frases extractadas de https://opusdei.org/es-py/gospel/2024-01-23/)

Más contenido de esta sección
El cardenal Adalberto Martínez informó también sobre la asamblea de la Conferencia Episcopal Paraguaya en la que hablaron sobre los desafíos y caminos de la misión de la Iglesia en el país.
Desde pequeño, Ignacio Villalba desplegó su pasión por el dibujo en el papel. La tela de camiseta ha sido el nuevo lienzo donde plasma su creatividad que ha llegado a manos de jugadores de la Selección Nacional y también a músicos que admira y le inspiran a dar vía libre a su talento innato.
La preocupación por la situación de la educación, especialmente la educación católica, fue uno de los temas centrales abordados por los obispos del Paraguay durante la 247 Asamblea General Ordinaria de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), realizada del 2 al 6 de marzo.
Empresa señalada por direccionamiento en era de Vicente Bataglia vuelve a ganar millonarias licitaciones de desinfección para IPS. En seis años, la empresa Vital se llevó G. 119 mil millones.