En el Domingo de Cuaresma, el cardenal Adalberto Martínez Flores, arzobispo metropolitano de la Arquidiócesis de Asunción, en su homilía abogó por la paz mundial, el acceso al agua, la salud pública y destacó el aporte de las mujeres en la sociedad y en la Iglesia.
El cardenal Martínez se refirió a la lectura del Evangelio de Jesús y la samaritana. Tomó como base el simbolismo del agua y lo vinculó con la realidad social del Paraguay, especialmente en regiones donde el acceso al agua potable sigue siendo una dificultad y resumió con la frase de Jesús con: “Tengo sed”.
“Sed no es solamente una imagen espiritual, también una realidad concreta que golpea la vida de nuestros pueblos”. Al respecto, mencionó la situación de comunidades del Chaco donde muchas familias deben recorrer largas distancias para conseguir agua, en ocasiones incluso contaminada.
Al mismo tiempo, recordó que incluso contamos con el Acuífero Guaraní, una de las mayores reservas de agua dulce del planeta, pero aún así hay carencias en las comunidades.
El cardenal Martínez también vinculó la imagen evangélica de la sed con otra necesidad: El acceso a la salud. Añadió que el país debe trabajar para garantizar un sistema de salud accesible para todos. Criticó la corrupción en el sistema de salud.
También aprovechó el Día Internacional de la Mujer para destacar las cualidades de la paraguaya “como la más gloriosa de América” y condenar la violencia hacia la mujer.
El arzobispo de Asunción se refirió brevemente a la asamblea convocada por la Conferencia Episcopal Paraguaya en cuyo encuentro se destacó la importancia de caminar juntos como Iglesia para discernir los desafíos pastorales del país.
En ese marco, también abogó por la oración por la paz mundial y el cese de la guerra en el mundo.
- Tengo sed, clama también la población que espera una atención médica digna, una salud integral. Adalberto Martínez, cardenal.