Por Daniel Espinoza
“Es como si fuera que pasó ayer, ese día es muy difícil de olvidar porque cambió totalmente nuestras vidas”, comenzó diciendo María Estela Meza, viuda del entonces jefe del Grupo Especial de Operaciones (GEO), Erven Lovera, quien fue uno de los policías fallecidos en Curuguaty.
En la mañana del 15 de junio del 2012 se registró uno de los episodios más sangrientos en la historia del país, cuando 326 policías ingresaron a Marina Cué, Curuguaty, para desalojar a unos 60 campesinos que estaban ocupando el lugar. Se produjo un enfrentamiento que dejó 17 muertes.
“Pedimos justicia. Este lunes se cumplen tres años de que murieron mis hijos: Fermín y Luis. Son mis hijos los que murieron. No hay justicia, pero intentamos seguir adelante. Pedimos también que nos den tierras”, expresó Pablina González, madre de dos campesinos fallecidos.
Hablar de la masacre de Curuguaty es referirse al problema de la tierra en Paraguay y de la lucha de muchos labriegos para la obtención de un pedazo de inmueble, sumado a la endeble justicia reinante en el país.
Los labriegos aseguraban que las 2.000 hectáreas de Marina Cué eran del Estado porque en 1967 la empresa La Industrial Paraguaya S. A. donó las tierras a la Marina paraguaya y, posteriormente, en el 2004, fueron declaradas de interés social para la reforma agraria.
Sin embargo, la empresa Campos Morombí, de la familia del fallecido político colorado Blas N. Riquelme, se había apropiado de las tierras y las reclamaba bajo la figura de la usucapión. El Estado paraguayo litiga por recuperar la propiedad, pero la Justicia todavía no resolvió.
Evangelista Martínez, viuda de Arnaldo Ruiz Díaz, recordó que su marido ingresó al inmueble porque buscaba un pedazo de tierra para mantener a su familia, pero nunca se imaginó que tendría ese desenlace. Con mucha pena cuenta que dejó a 6 hijos tras su muerte.
“Ellos decían que estarían en el lugar hasta ganar las tierras. Querían que al menos sus hijos tengan esas tierras. Es como que ellos sentían que iban a morir”, rememora durante una conversación con el corresponsal de ÚH, Elías Cabral.
Tanto Pablina como Evangelista piden justicia en este luctuoso caso, teniendo en cuenta que un total de 14 campesinos fueron acusados por el Ministerio Público de iniciar el fuego en el enfrentamiento, cuyo juicio oral y público está previsto que inicie este 22 de julio.
La investigación fiscal es muy cuestionada por varios sectores políticos y sociales. Mariano Castro, padre de otro labriego, dijo que todos los familiares de las víctimas están unidos porque las autoridades siempre les dieron las espaldas y no hay resultado para esclarecer el caso.
“Nunca se investigó a los policías y solo a los campesinos. Nosotros estamos confiados y no vamos a permitir que haya injusticia, porque nuestra gente es inocente”, refiere.
A tres años del enfrentamiento, los familiares de los campesinos y policías caídos todavía no tienen certeza de lo que realmente ocurrió aquel 15 de junio en Marina Cué.
La esposa de Erven Lovera relata todo lo que vivió antes, durante y después de aquel procedimiento en Curuguaty. Con mucho pesar, recuerda que su marido nunca se sintió seguro de realizar ese procedimiento.
“Hasta ahora es muy difícil superar eso, es algo que no se borra. Tengo tres hijos y por ellos tuve fuerza para seguir. Yo estaba muy mal, pero mis hijos me dieron fuerza y pude reaccionar porque ellos solo me iban a tener a mí desde ese momento”, manifiesta.
Ella no está muy interiorizada en la investigación porque sabe que el resultado no le devolverá a su pareja, con quien estuvo casada durante 15 años y cuyos sueños e ideales quedaron truncados en la masacre.
Tampoco busca acusar a nadie, pero espera que los responsables tengan su castigo para que no vuelva a suceder un evento similar.
María Estela sigue estando en contacto con las esposas de los otros cinco policías caídos aquella fatídica jornada y, entre todas, se apoyan debido a la ausencia total del Estado.
“Murieron seis policías que eran personal del Estado. Se fueron a cumplir con su trabajo y ahora las autoridades ni se acuerdan de ellos”, lamentó al tiempo de mencionar que en reiteradas oportunidades solicitaron ayuda al ministro del Interior, pero nunca recibieron respuestas.
Luis Agustín y Fermín Paredes González (hermanos), De los Santos Agüero, Luciano Ortega Mora, Francisco Ayala, Ricardo Frutos Jara, Delfín Duarte, Andrés Abelino Rivero, Arnaldo Ruiz Díaz Meza, Avelino Espínola Benítez y Adolfo Castro Benítez son los 11 campesinos fallecidos.
Mientras los 6 policías que perdieron la vida son: Erven Lovera, Osvaldo Sánchez Díaz, Wilson Cantero, Jorge Rojas Ferreira, Juan Gabriel Godoy y Derlis Ramón Sosa.



