El día de hoy se conmemoramos la solemnidad de Corpus Christi, para lo cual tomaremos un texto de San Josemaría que puede servir para meditar y expresar con palabras de San Josemaría el amor a Jesús sacramentado.
“Cuando voy a un oratorio nuestro donde está el Tabernáculo, digo a Jesús que le amo, e invoco a la Trinidad. Después doy gracias a los Ángeles que custodian el Sagrario, adorando a Cristo en la Eucaristía. ¿No imagináis que en aquella casa de Nazaret, y antes en Belén, en la huida a Egipto y en la vuelta, con el miedo de perder a Jesús porque reinaba el hijo de un monarca cruel, los Ángeles contemplarían pasmados el anonadamiento del Señor, ese querer aparecer sólo como hombre? No amaremos bastante a Jesús si no le damos gracias con todo el corazón porque ha querido ser perfectus Homo, perfecto Hombre.
Y Él se esconde viniendo bajo el aspecto del Pan y del Vino, se esconde en las especies sacramentales. Decidle muchas veces vosotros con un acto de fe que os salga de dentro: “Señor, creo que estás ahí realmente presente, con tu Cuerpo, con tu Sangre, con tu alma, con tu Divinidad”.
“Señor sé que vives, que estás ahí escondido por Amor. Yo vendré a hacerte un rato de compañía todos los días”. Hacemos la oración. Hablamos. Y si no se os ocurre nada, decidle que no se os ocurre nada. “Señor, yo sé esto, lo creo, te amo, espero en Ti. ¡Auméntame la fe! No sé decirte nada…” y ya estáis haciendo oración.
Esto es de San Juan: si pedís cualquier cosa al Padre en mi nombre, os la dará; en el nombre de Jesús. Cuando lo recibáis en la Eucaristía cada día, decidle: Señor, en tu nombre yo le pido al Padre… Y le pedís todo eso que conviene para que podamos mejor servir a la Iglesia de Dios, y mejor trabajar para la gloria del Señor: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; de la Beatísima Trinidad, único Dios.
“Pedid, recibiréis y os llenaréis de alegría”. Este gaudium cum pace que pedimos cada día al Señor en nuestras Preces, es una realidad en la vida de un hijo de Dios que se porta –con sus luchas, con sus pequeñeces, con sus errores; yo tengo tantos errores…, vosotros tendréis algunos–, que se porta bien con el Señor, porque le ama, porque le quiere. A este hijo mío necesariamente le dará lo que pide y, además, una alegría que ninguna cosa de la tierra le podrá llevar del corazón.
(Frases extractadas de San Josemaría: Homilía “En la fiesta del Corpus Christi” (Es Cristo que pasa) -https://www.collationes.org/recurso/2193)