La señora Doris Teresa Giménez de Fiori falleció el 28 de agosto, cuatro días después de un procedimiento quirúrgico a cargo del doctor Emigdio Idoyaga en el Americano.
La mujer “tenía una metástasis, que era muy grande”, explicó Alejandro Recalde, novio de Jessica Fiori (hija) y Marcelo González Fiori (sobrino), quienes llegaron a Última Hora para hacer la denuncia pública.
“Muchos médicos nos explicaron que cuando una metástasis es así de grande no se opera porque tiene doble circulación de sangre”, añadió Recalde. “Uno porque las células pueden diseminarse por el torrente sanguíneo y alojarse en cualquier parte del cuerpo y dos porque puede ocurrir una hemorragia, que es lo que pasó”, continuó.
Según los denunciantes, los intervinientes en la cirugía dejaron siete gasas dentro de la mujer. “En su desesperación para tapar la hemorragia, empezaron a meter gasas”, manifestaron. “Yo no sé si es el procedimiento adecuado, pero lo que sí es que si lo realizan, las gasas se tienen que quitar a reventar dos días después para evitar una infección, eso no ocurrió”, declaró Recalde.
“A los dos días estuvo bien pero se veía venir el tema. Por la cantidad de sangre que perdió iba a tener algún problema orgánico sí o sí”, añadió Recalde.
El 24 de agosto fue la operación y el 28, la mujer falleció.
Ellos presentaron una denuncia ante la fiscalía contra el doctor Emigdio Idoyaga por homicidio culposo y mala praxis y también contra el Sanatorio Americano por no estar habilitado y no estar en condiciones.
En la morgue se está haciendo la autopsia para determinar si la causa de la muerte fue una infección por culpa de las gasas o una hemorragia durante la operación.
La paciente no era asegurada del sanatorio Americano. “El doctor Emigdio Idoyaga la convenció de que era el único sanatorio donde podía hacerse esa intervención y el sanatorio ni siquiera está habilitado”, afirmó Jessica Fiori.
Doris Teresa Giménez había recibido tratamiento de quimioterapia en Buenos Aires por un tumor y estaba dando resultados positivos. “Por cuestiones familiares y económicas tuvimos que volver a Asunción para seguir el tratamiento”, expresaron.
“La esperanza era continuar el tratamiento en el Instituto del Cáncer pero de ahí el médico (Idoyaga) le agarró a ella y la convenció de que la única solución era operarla ahí. Que no había forma de que el tumor sea tratable con quimioterapia siendo que teníamos todos los estudios de Buenos Aires que indicaban que el tumor había respondido bien a la quimio”, aseguró Recalde.
Según Jessica, Idoyaga les dijo a los familiares que “no le iba a operar en otro lugar que no sea el sanatorio Americano, porque supuestamente ahí tenían las condiciones”.
Recalde agregó en ese mismo sentido que supuestamente en el referido centro privado “tenían un aparato que era para operar justamente el hígado y según el médico el único lugar en Paraguay donde lo tenían era ahí. Ni siquiera en el Instituto del Cáncer lo tienen, pero aparentemente sí lo tienen, aunque no está confirmado”, explicó.
Los familiares criticaron “el lamentable estado de la sala de terapia intensiva” del Americano. Según Jessica, los mismos directivos le confirmaron que el sanatorio no está habilitado para una cirugía de alta complejidad. Recalde, añadió: “por un lado la intendencia del Ministerio de Salud y los directivos mismos -del sanatorio- admitieron que no están habilitados para un procedimiento de alta complejidad”.
También señalaron que la sala de espera está infestada de mosquitos y que por allí circulan personas sanas y enfermas.
Según Jessica, el doctor Idoyaga les explicó que el “se jugó a una opción que tenía y le salió mal”.
Doris Teresa de Fiori luchó dos años y medio contra el cáncer que empezó en el colon. Luego al volver a Paraguay, estuvo cerca de 20 días con el médico Idoyaga antes de la cirugía y no se le hicieron todos los estudios para la intervención, refirió Recalde.