La celebración, llevada a cabo este sábado, comenzó con un oficio religioso en la Iglesia Nuestra Señora de la Paz de Belén, donde la pareja agradeció a Dios por los años compartidos y por la familia que formaron.
Posteriormente, la fiesta continuó en la casa familiar ubicada en la localidad de San Felipe, donde se vivieron momentos de alegría y emotivos recuerdos.
Don Anastacio y doña Lucrecia estuvieron acompañados por sus siete hijos, nietos, parientes y amistades, quienes se sumaron a la celebración de las bodas de oro, destacando el ejemplo de unión y perseverancia que la pareja representa para la comunidad.
Durante el festejo, ambos reflexionaron sobre el valor del matrimonio y la importancia del amor en la vida en pareja.
“Si hay verdadero amor, siempre se vencen las dificultades y se llega lejos juntos”, expresó doña Lucrecia, visiblemente emocionada.
Por su parte, don Anastacio recordó que a lo largo de estas cinco décadas atravesaron diferentes etapas de la vida, pero resaltó con orgullo que lograron sacar adelante a sus siete hijos, quienes crecieron y se formaron bajo los valores del cristianismo.
La celebración de las bodas de oro se convirtió así en un emotivo encuentro familiar y en un testimonio de amor, fe y compromiso, valores que han sostenido la unión de esta pareja a lo largo de 50 años de vida juntos.