06 oct 2026

Danza en alta mar: Artistas paraguayos destacan en aguas internacionales

Armando Benítez y Seudy Villasanti volvieron a embarcarse para llevar el tango a públicos de distintas nacionalidades a bordo del Le Commandant Charcot, uno de los barcos más exclusivos de la compañía francesa Ponant. Desde el Ártico, ambos cuentan cómo es vivir del arte sobre el mar.

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Arte en alta mar. Los bailarines paraguayos Armando Benítez y Seudy Villasanti posan frente al crucero Le Commandant Charcot, donde realizan su segunda temporada de espectáculos internacionales.

Foto: Gentileza Seudy y Armando Benítez Villasanti.

Desde Groenlandia, Islandia, Noruega y rumbo al Polo Norte, bailarines de Paraguay encuentran un escenario poco habitual. En medio de paisajes árticos y ante pasajeros de distintas partes del mundo, los bailarines Armando Benítez y Seudy Villasanti cumplen actualmente su segundo contrato en un crucero internacional.

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La experiencia representa para ambos mucho más que la posibilidad de viajar. Es, además, la confirmación de que el trabajo desarrollado durante años en Paraguay puede sostenerse ante públicos internacionales y dentro de producciones de alto nivel.

Recuerdan que la primera oportunidad surgió a través de la agente artística y cantante Cristina Bitiusca, quien los contactó cuando una compañía buscaba una pareja de tango paraguaya. Para la selección, les solicitaron videos de su trabajo. El resultado fue inmediato: después de que la agente y la responsable de artistas del barco observaran el material, fueron elegidos.

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En pose de tango. Armando Benítez y Seudy Villasanti ante la embarcación internacional Le Commandant Charcot.

Fotos: Gentileza Armando y Seudy Benítez Villasanti.

El trabajo realizado durante aquella primera experiencia dejó otra puerta abierta. “Gracias a que les encantó nuestro trabajo en la primera ocasión, volvieron a contratarnos”, cuentan Armando y Seudy.

Esta vez trabajan para la compañía francesa Ponant Explorations, a bordo del Le Commandant Charcot, embarcación que ellos mismos describen como “la más lujosa y costosa de la compañía”. Embarcaron a finales de abril de 2026 y permanecerán a bordo hasta el 14 de noviembre de este año.

El segundo contrato llegó además con un desafío mayor. Ya no se trata únicamente de bailar tango: el repertorio exige desenvolverse en distintos lenguajes y estilos, desde salsa, mambo, chachachá y bachata hasta jazz y rock.

“Para nosotros fue un hermoso regalo esta segunda experiencia, ya que en este barco en específico sabemos que la compañía busca los mejores artistas alrededor del mundo”, señala Armando Benítez, bailarín de tango, docente y músico.

Cristina Bitiusca conoce de primera mano el mundo de los cruceros. Entre 2005 y 2010 trabajó como cantante de piano bar y de producción, antes de regresar a Paraguay, donde reside desde entonces.

Desde 2019 se desempeña como nexo entre artistas paraguayos y una agencia de reclutamiento que trabaja con compañías de cruceros, facilitando el acceso de talentos locales a estas oportunidades laborales. Actualmente integra el Ensamble Folclórico de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) y continúa desarrollando su carrera como cantante independiente.

Un teatro que nunca se detiene

La rutina está muy lejos de la imagen de unas vacaciones sobre el mar. Cada crucero dura 16 días y durante ese período distribuyen seis espectáculos teatrales, además de presentaciones especiales en el salón principal.

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Identidad en el mar. Armando Benítez y Seudy Villasanti con el traje de danza paraguaya, con el que presentan polcas, guaranias y danzas paraguayas a bordo del crucero Le Commandant Charcot.

Foto: Gentileza Armando y Seudy

El repertorio incluye Hollywood, con música de películas de las décadas de 1960, 1970 y 1980; Beyond the Dreams, un musical junto a una de las cantantes; History of Jazz, protagonizado por un maestro italiano que ejecuta saxo y piano; Tango Soul, el espectáculo de Armando y Seudy sobre la historia del tango, acompañado por una cantante italiana; Eternelle Piaf, tributo a Édith Piaf; y Tennessee Connection, dedicado al rock y al blues.

A esto se suman los llamados minishows, entre ellos Tango, bandoneón y ecos de Francia, una propuesta que une el sonido del bandoneón con canciones francesas; Una noche de guitarra y tango, dedicada a la tradición y elegancia del género; y Paraguay, corazón de América del Sur, donde presentan la polca, la guarania y la danza paraguaya.

Clases a bordo

Como Armando y Seudy son docentes de danza, también ofrecen clases a los pasajeros. Tango, milonga y ritmos latinos como salsa, bachata y chachachá forman parte de esas actividades, que se convierten en espacios de intercambio cultural.

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Pasión sobre el escenario. Armando Benítez y Seudy Villasanti interpretan una figura de tango a bordo del crucero Le Commandant Charcot, donde forman parte del elenco principal de espectáculos.

Foto: Gentileza Armando y Seudy Benítez Villasanti

“Es una experiencia para los pasajeros porque están muy curiosos por conocernos y saber más de nosotros, de dónde venimos, cómo es nuestra vida a bordo”, explican.

El trabajo artístico continúa además puertas adentro. Antes de cada espectáculo realizan ensayos generales con luces y sonido y, paralelamente, Armando y Seudy mantienen sus propios ensayos para ajustar detalles antes de ensamblarse con el resto del equipo.

La empresa también les permite participar en las expediciones que realizan los pasajeros. Para los bailarines, es uno de los privilegios de la experiencia: conocer lugares que muchas veces parecen reservados a documentales de National Geographic o Discovery Channel.

El tango como lenguaje universal

Uno de los aspectos que más destacan es la recepción de los pasajeros. Lejos de sentir la necesidad de modificar el tango para adaptarlo a públicos internacionales, consideran que su trabajo ya estaba concebido con esa mirada desde Paraguay.

“Lo bueno de nuestro trabajo es que no adaptamos nada, ya que lo que veníamos haciendo en Paraguay era con un enfoque de nivel internacional”, explica Armando Benítez.

Paraguayos que despiertan curiosidad

El público responde, además, con curiosidad ante una pareja paraguaya que interpreta tango, género tradicionalmente asociado con Argentina y Uruguay.

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Destacados. Armando y Seudy en plena actividad, marcando presencia en la escena artística nacional.

Foto: Gentileza Armando y Seudy

La reacción, cuentan, es “siempre positiva y cálida”, porque el arte termina funcionando como un lenguaje capaz de superar las fronteras nacionales, agrega Seudy.

Esa apertura también existe dentro de la propia producción. Algunos espectáculos son diseñados por la compañía, pero Ponant les permite desarrollar propuestas propias cuando el trabajo demuestra calidad y obtiene buena respuesta entre los pasajeros.

Así nació Paraguay, corazón de América del Sur. La propuesta fue presentada a la compañía y recibió luz verde.

“Viniendo de ustedes, confiamos plenamente en que será un éxito”, recuerdan que les respondieron.

De esa manera, el escenario internacional no implica dejar de lado la identidad. Al contrario, se convierte en una oportunidad para mostrarla.

El desafío de liderar un equipo internacional

La segunda contratación también significó un crecimiento profesional para Armando. Además de su trabajo como bailarín, fue ascendido al cargo de cast manager, quedando al frente de un equipo integrado por artistas de diferentes nacionalidades: una cantante italiana, un maestro de saxo y piano de Italia, una violinista ucraniana, una cantante de Chipre, un dúo colombiano de voz y piano y un pianista clásico ruso.

Su responsabilidad incluye organizar ensayos, crear nuevos espectáculos y dirigir al equipo.

El desafío no estuvo solamente en coordinar artistas de gran nivel, sino en encontrar una manera de ejercer liderazgo sin autoritarismo. Su respuesta fue el ejemplo.

Armando cuenta que cuando convocaba a los ensayos, él y Seudy eran siempre los primeros en llegar y los últimos en retirarse. La intención era demostrar con hechos el nivel de compromiso esperado de todo el equipo.

“En cada ensayo entregábamos todo, como si fuese el show”, explica Armando.

La disciplina y la repetición permitieron pulir progresivamente los espectáculos hasta alcanzar un nivel que, según señala, quedó reflejado en la reacción de los pasajeros.

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Armando Benítez, en su rol de cast manager, encabeza junto a Seudy Villasanti el grupo multicultural de cantantes, músicos y bailarines a bordo del barco.

Foto: Gentileza Armando y Seudy

La convivencia con artistas de distintos países también implicó aprendizaje. Para ambos, cada cultura tiene una manera diferente de afrontar un trabajo de estas características y eso obliga a desarrollar flexibilidad y capacidad de ponerse en el lugar del otro.

Pero sienten que también pudieron transmitir algo desde Paraguay: una mentalidad orientada a la excelencia y a encontrar soluciones frente a las dificultades.

La idea, según Armando, es dejar atrás el “no puedo”, “estoy cansado”, “lo voy a intentar” o “es mucho trabajo”, para concentrarse en hacer que las cosas sucedan.

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Vivir sobre un escenario

Para Seudy, la experiencia volvió a confirmar una certeza personal: su lugar está sobre el escenario.

“Reafirmé mi pasión y comprendí que mi lugar en el mundo es el escenario”, afirma. A bordo, esa sensación adquiere una dimensión particular: prácticamente viven dentro de un teatro y pasan buena parte del día allí.

La presencia escénica, explica, tampoco aparece de manera espontánea. Es consecuencia de un trabajo sostenido, del tiempo y de la experiencia acumulada junto a su compañero.

Cada presentación implica observar, corregir y volver a aprender. En ese proceso, el vestuario ocupa un lugar fundamental. Algunos de sus vestidos son confeccionados en Buenos Aires; otros llevan la firma de diseñadores paraguayos y también existen diseños propios.

Vestuario, maquillaje e interpretación deben dialogar con aquello que se está contando sobre el escenario. “Es un todo”, resume.

Fuera del escenario, Seudy descubrió además una capacidad que considera importante: su conexión con las personas y el interés genuino por lo que ocurre a su alrededor.

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Para Armando, uno de los desafíos que permanece es el idioma. Aunque el inglés es fundamental para comunicarse con colegas y pasajeros, también busca mejorar su dominio y aprender francés, debido a que se trata de un barco de una compañía francesa.

Disciplina más allá del espectáculo

La vida a bordo tiene otras exigencias que el público difícilmente ve. Los artistas son también tripulantes y deben cumplir con entrenamientos permanentes, protocolos de seguridad y simulacros para situaciones de emergencia. Cada integrante tiene una función específica en caso de tener que abandonar el barco y, antes de embarcar, deben completar varios cursos obligatorios en línea.

El cuidado físico forma parte de la rutina. Cuentan con un gimnasio equipado y entrenan diariamente. También disponen de una alimentación completa y de momentos destinados al descanso.

Pero, para ellos, existe otro elemento fundamental antes de aceptar un contrato de estas características: tener objetivos claros.

En su caso, el objetivo es ofrecer un trabajo de alta calidad y continuar creciendo como artistas.

El precio de esa experiencia también existe. Estar lejos de la familia y de Paraguay durante meses forma parte de la decisión. Sin embargo, la posibilidad de recorrer el mundo, mostrar su arte y acceder a una buena remuneración fue precisamente lo que los impulsó a volver.

Cuando finalice el contrato, planean regresar a Paraguay para reencontrarse con su familia, retomar las clases grupales y privadas de tango, además de realizar exhibiciones y espectáculos. Pero ya piensan en una tercera temporada a bordo.

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