La LXVIII Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur y Estados Asociados inició este martes en el Centro de Convenciones de la Conmebol, en la ciudad de Luque, del Departamento Central, en pleno feriado nacional por la clasificación de la Albirroja en el Mundial de Fútbol 2026.
El presidente de la República, Santiago Peña, dio las palabras de bienvenida en representación de la presidencia pro tempore que le correspondía a Paraguay, haciendo énfasis en el acuerdo firmado con la Unión Europea (UE).
El jefe de Estado no ocultó su disconformidad, afirmando que a nuestro país le quedó un “sabor amargo”.
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“Apenas firmamos el acuerdo, nos percatamos que la unidad no era tan fuerte. No presté el voto de Paraguay para que el bloque se beneficiara y luego dejáramos la integración de lado. Paraguay mantiene su posición sobre la distribución de las cuotas. No es un capricho, es una cuestión de justicia”, afirmó.
El acuerdo comercial en vigor desde mayo de 2026, establece contingentes arancelarios con cuotas de exportación progresivas para productos estratégicos. En la actualidad, el reparto interno de estos cupos por país es motivo de debate y renegociación.
Si bien la lógica inicial hace prever repartos equitativos, el tema se vuelve espinoso ante las asimetrías económicas que presentan estos países.
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“Cuando hablamos de cuotas no pedimos privilegios, pedimos equidad. El Mercosur tiene que permitir que Paraguay crezca. Estamos corriendo de atrás en la carrera del desarrollo. Sin justicia no puede haber amistad genuina entre nosotros”, recalcó el mandatario en un tono más serio.
El cónclave de mandatarios contó con la presencia de Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil; Yamandú Orsi, de Uruguay y Rodrigo Paz Pereira, mandatario de Bolivia. También están presentes José Antonio Kast, presidente de Chile y el mandatario ecuatoriano Daniel Noboa.
El gran ausente fue el presidente argentino, Javier Milei, quien justificó su ausencia por “razones de agenda”.