07 oct 2026

Cuando llueve mucho, en la zona baja de CDE cientos de familias se inundan

Vecinos del barrio Che la Reina de Ciudad del Este claman por la limpieza de un canal de desvío de un arroyo para evitar quedar bajo agua luego de cada lluvia intensa como la del fin de semana último.

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Anegado. Los vecinos ya están cansados del desborde del arroyo y claman por una limpieza.

WILSON FERREIRA

El fin de semana llovió durante varias horas y, una vez más, el barrio Che la Reina quedó atrapado bajo el agua en Ciudad del Este afectando –directa o indirectamente– a unas 5 mil familias. Las calles desaparecieron, los patios se transformaron en lagunas y varios vehículos quedaron varados en medio del agua. Para los vecinos, la escena ya no sorprende, es la consecuencia directa de un problema que lleva años sin resolverse y cuya solución, aseguran, está plenamente identificada.
En el centro del conflicto se encuentra el canal de alivio y el cauce natural de un arroyo que fue desviado dentro de una propiedad privada perteneciente a la familia Stroessner, ubicada aguas arriba del barrio. Según los moradores, el desvío y la obstrucción del canal impiden el normal escurrimiento del agua hacia el río Acaray, lo que provoca el retroceso del caudal hacia Che la Reina cada vez que se registran lluvias de gran magnitud. “Acá no hablamos de suposiciones, hablamos de estudios técnicos que ya existen. La solución es limpiar y abrir el canal de alivio y recuperar el cauce original del arroyo”, explicó Juan Cáceres, vecino del barrio.

El problema se concentra en un tramo de unos 50 metros, donde el arroyo fue modificado y cargado con piedras, rellenos y otros materiales. Esa alteración actúa como un tapón que frena el paso del agua y la obliga a desbordarse hacia las zonas más bajas del barrio, afectando a unas cinco mil familias, según los propios vecinos.

El año pasado, la solución del problema fue declarado de interés distrital y departamental. Se crearon comisiones y se realizaron estudios de impacto ambiental y técnico. Incluso, con apoyo de la Gobernación, se ejecutaron trabajos de limpieza en algunos tramos del canal, lo que llevó relativa calma a los vecinos.

Sin embargo, esas intervenciones no atacaron el núcleo del problema. “Todo lo que se hizo fue por fuera. Se limpiaron sectores secundarios, pero el punto crítico sigue intacto”, lamentó Cáceres.

La razón principal es la existencia de una orden judicial de no innovar, que impide el ingreso de maquinaria a la propiedad privada donde se encuentra el tramo clave del arroyo. Esta medida paralizó cualquier acción directa, pese a que los informes técnicos recomiendan intervenir de manera urgente ese sector.

“Nos dicen que no se puede entrar porque es una propiedad privada. Pero las autoridades están para gestionar, para mediar, para buscar soluciones legales”, cuestionó.

La situación se vuelve aún más crítica por el perfil de la población afectada. En Che la Reina viven numerosas familias con niños pequeños, personas adultas mayores y pacientes con enfermedades crónicas. Cada lluvia fuerte genera no solo pérdidas materiales, sino también riesgos sanitarios y de vida.

“Hay personas que se descomponen, que no pueden salir de sus casas. Las ambulancias no entran, los niños quedan aislados. Vivimos con miedo cada vez que el cielo se nubla”, relató. WF

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Damnificados. Las aguas penetran al interior de centenares de viviendas de Che la Reina

W. F.

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