Si no levantamos la voz ahora, ¿cuándo? ¿Cuántas muertes más son necesarias para comprender que la violencia institucional y un gobierno que impone terror a sus propios habitantes no son —ni serán nunca— el camino para que algo verdaderamente humano florezca?
En estos días, comunidades enteras viven bajo un clima de miedo en los Estados Unidos. Migrantes, descendientes de migrantes, personas con acento o rasgos latinos redujeron su vida cotidiana al mínimo.
Muchos evitaron salir de sus casas, otros dejaron de llevar a sus hijos a la escuela o de acudir a sus trabajos. El temor dejó de ser una emoción individual para convertirse en experiencia colectiva.
Las recientes operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minneapolis marcaron un punto de quiebre.
Lo que se presentó como política migratoria derivó en una persecución cotidiana, donde la sospecha reemplazó al derecho y el uniforme ocupó el lugar de la justicia.
El 7 de enero de 2026, Renée Nicole Good murió baleada por un agente federal durante un operativo del ICE.
El 24 de enero, Alex Jeffrey Pretti falleció tras recibir disparos de agentes federales en el marco de una protesta. Ambos casos ocurrieron en Minneapolis y desataron una reacción social inmediata.
Las calles hablaron cuando el miedo dejó de alcanzar para silenciar. Miles de personas salieron a manifestarse en Minnesota y en otras ciudades del país.
Las protestas se multiplicaron, acompañadas de huelgas, vigilias y actos públicos de repudio. Desde otras partes del mundo, las imágenes generaron estupor y una pregunta inevitable: ¿qué más debe ocurrir para que el poder se alinee con lo mínimo indispensable, el respeto por la vida?
Gobernar desde el terror no solo daña cuerpos. Fragmenta subjetividades. Instala el trauma como norma y el silencio como estrategia de supervivencia. Las consecuencias no terminan cuando se apagan las sirenas: se infiltran en la salud mental colectiva y en el tejido social.
El arte tomó posición
El 28 de enero de 2026, Bruce Springsteen publicó Streets of Minneapolis en sus cuentas oficiales de Instagram y YouTube.
La canción, escrita a pocos días de los hechos, nombra a las víctimas y describe sin eufemismos la violencia estatal ejercida en pleno invierno.
No aparece como ornamento ni como gesto oportunista, sino como documento cultural y político.
La letra menciona explícitamente a Renée Nicole Good y a Alex Pretti, interpela al poder federal y cuestiona la versión oficial de los acontecimientos.
Springsteen inscribe su obra en la tradición de la música de protesta estadounidense, aquella que incomoda porque recuerda que la neutralidad, frente a la injusticia, no existe.
Las reacciones no tardaron. Artistas, comunicadores y referentes culturales amplificaron el mensaje desde redes sociales y programas de alcance masivo.
El tema circuló como material de denuncia y memoria, y volvió a poner sobre la mesa el rol del arte en momentos de crisis institucional.
En paralelo, organizaciones de derechos humanos y testigos presenciales cuestionaron los informes oficiales sobre los operativos.
Señalaron inconsistencias en los relatos de autodefensa y reclamaron investigaciones independientes. La justicia federal abrió pesquisas, mientras autoridades locales expresaron públicamente su preocupación por el accionar de los agentes.
Desde sectores vinculados al poder, algunas voces intentaron desacreditar la canción y reducirla a “desinformación”.
El recurso es conocido: cuando la realidad incomoda, se ataca al mensajero. Sin embargo, las muertes siguen ahí, los nombres persisten y las preguntas no desaparecen.
La historia lo demuestra una y otra vez: cuando las instituciones fallan, el arte recuerda.
Cuando el miedo se impone como política, la cultura resiste. No ofrece respuestas fáciles, pero sostiene una pregunta urgente y profundamente humana: ¿qué tipo de sociedad se construye cuando la vida del otro vale menos que un procedimiento?
Levantar la voz no es una elección estética. Es una necesidad ética.
Y el silencio, hoy más que nunca, también toma partido.
Desde Paraguay
El músico paraguayo Ricardo Flecha se sumó a la reacción popular en torno a la nueva creación de Bruce Springsteen.
En su posteo de Facebook propone una lectura poética y política de su colega, como símbolo de una tradición cultural comprometida con las luchas sociales en Estados Unidos.
El escribo le vincula con Dylan, Guthrie y Seeger, reivindica la herencia de los pueblos originarios, el movimiento obrero y los derechos civiles, y contrapone esa memoria colectiva a las figuras del poder económico y político.
Su texto funciona como una declaración de principios que afirma a la música y a la resistencia popular como espacios vivos de disputa histórica y dignidad.
Letra de Streets of Minneapolis
(Calles de Minneapolis)
Through the winter’s ice and cold
A través del hielo y el frío del invierno
Down Nicollet Avenue
por la avenida Nicollet
A city aflame fought fire and ice
una ciudad en llamas enfrentó fuego y hielo
Neath an occupier’s boots
bajo las botas de un ocupante
King Trump’s private army from the DHS
el ejército privado del rey Trump, del Departamento de Seguridad Nacional
Guns belted to their coats
con armas ceñidas a sus abrigos
Came to Minneapolis to enforce the law
llegó a Minneapolis para hacer cumplir la ley
Or so their story goes
o al menos eso dice su versión
Against smoke and rubber bullets
Contra el humo y las balas de goma
In the dawn’s early light
a la luz del amanecer
Citizens stood for justice
los ciudadanos se levantaron en nombre de la justicia
Their voices ringin’ through the night
y sus voces resonaron en la noche
And there were bloody footprints
y hubo huellas de sangre
Where mercy should have stood
donde debería haber habido misericordia
And two dead, left to die on snow-filled streets
y dos muertos abandonados en las calles cubiertas de nieve
Alex Pretti and Renee Good
Alex Pretti y Renee Good
Oh, our Minneapolis, I hear your voice
Oh, nuestra Minneapolis, escucho tu voz
Singing through the bloody mist
cantando a través de la niebla sangrienta
We’ll take our stand for this land
defenderemos esta tierra
And the stranger in our midst
y al extranjero que se encuentra entre nosotros
Here in our home, they killed and roamed
aquí, en nuestro hogar, mataron y patrullaron
In the winter of twenty-six
en el invierno de 2026
We’ll remember the names of those who died
recordaremos los nombres de los que murieron
On the streets of Minneapolis
en las calles de Minneapolis
Trump’s federal thugs beat up on
los matones federales de Trump golpearon
His face and his chest
en la cara y en el pecho
Then we heard the gunshots
entonces oímos los disparos
And Alex Pretti lay in the snow, dead
y Alex Pretti yacía en la nieve, muerto
Their claim was self-defense, sir
afirmaron que fue en defensa propia, señor
Just don’t believe your eyes
no creas lo que ven tus ojos
It’s our blood and bones and these whistles and phones
es nuestra sangre y nuestros huesos,
y estos silbatos y teléfonos
Against Miller and Noem’s dirty lies
contra las sucias mentiras de Miller y Noem
Oh, our Minneapolis, I hear your voice
Oh, nuestra Minneapolis, escucho tu voz
Crying through the bloody mist
llorando a través de la niebla sangrienta
We’ll remember the names of those who died
recordaremos los nombres de los que murieron
On the streets of Minneapolis
en las calles de Minneapolis
Now they say they’re here to uphold the law
ahora dicen que están aquí para hacer cumplir la ley
But they trample on our rights
pero pisotean nuestros derechos
If your skin is black or brown, my friend
si tu piel es negra o morena, amigo mío
You can be questioned or deported on sight
puedes ser interrogado o deportado en el acto
In our chants of ICE out now
con cánticos de «ICE, fuera ya»
Our city’s heart and soul persists
el corazón y el alma de nuestra ciudad persisten
Through broken glass and bloody tears
a través de cristales rotos y lágrimas sangrientas
On the streets of Minneapolis
en las calles de Minneapolis