Política

Corrupción debe ser castigada o podría haber desbordes, advierten

 

El analista político, abogado y docente universitario Camilo Filártiga manifestó ayer que el Gobierno de Mario Abdo Benítez debe dar señales claras de lucha contra la corrupción, y no quedarse solo en meros discursos. Aseguró que la ciudadanía va perdiendo la confianza en los principales referentes del Gobierno y ello podría llevar a desbordes y situaciones límites difíciles de controlar.

Filártiga aseguró incluso que los negociados y procesos de corrupción en plena pandemia podrían incluso considerarse “crímenes de guerra”. Acotó que es totalmente “inaceptable” que ocurran casos de sospecha de corrupción en una época difícil y sensible como viven el país y el mundo entero.

“Creo que el Gobierno debería tomar con mucha seriedad todas estas situaciones y procesos que están severamente sospechados de corrupción. El Gobierno viene manteniendo una buena performance en cuanto a medidas sanitarias, pero efectivamente este tipo de situaciones genera desconfianza en la ciudadanía y repercute negativamente en la impresión que tiene el ciudadano en la gestión que el Gobierno está realizando”, enfatizó.

Para el analista, “el aspecto sanitario va a ser importante en la medida que se mantenga aparentemente controlado, pero eso no va a ser suficiente para detener un reclamo ciudadano mucho más fuerte si se confirman estos hechos de corrupción, si el Gobierno no da un ejemplo claro, que serían sanciones a los responsables, más allá de los discursos eso se debe transmitir”, expresó.

Filártiga manifestó que Mario Abdo Benítez debe dar “señales y mensajes concretos” que le den a la ciudadanía la sensación de que se hace algo.

“Es fundamental para no echar por tierra todo el trabajo que el Gobierno hizo, si bien tardaron las medidas en aplicarse. Ese escenario está de alguna manera controlado por las medidas sanitarias, ese desborde que se vio, por ejemplo, en Ecuador, pero eso no va a ser suficiente y sostenible si es que el Gobierno no atiende otras áreas como la económica y social y el combate a la corrupción, es inaceptable que en una situación así se tenga funcionarios del Estado haciendo negocios, eso tiene que ser severamente castigado. Eso debería catalogarse como traición a la patria”, manifestó.

Casos. Desde la aprobación de la Ley de Emergencia que destinaba 1.600 millones de dólares al combate del Covid-19 en las áreas más sensibles, se reclamó transparencia y honestidad en el uso de los millonarios fondos. Pero las autoridades respondieron con lentitud a este pedido.

Al escándalo del tapabocas que arrastró a Édgar Melgarejo y Patricia Samudio, días atrás se sumaron funcionarios del Ministerio de Salud, tras el escándalo de las camas hospitalarias. Pablo Lezcano, de la Unidad de Contrataciones del Ministerio de Salud Pública; Alcides Velázquez, director de Administración y Finanzas; y Lourdes Rivaldi, de la Dirección de Vigilancia Sanitaria, quienes “renunciaron” a sus cargos, alegando “razones personales”.

El pasado jueves, varios referentes de la oposición en el Senado aprovecharon la sesión virtual para lanzar furibundas críticas hacia al presidente Mario Abdo Benítez por el manejo de esta pandemia y le advirtieron incluso que la corrupción puede arrastrarle.

Para opacar las críticas, el Gobierno presentó una plataforma digital para controlar el gasto público por el Covid-19. Paraguay es el primer país de América Latina en lanzar un sitio web para conocer cómo se usan los recursos. También Contrataciones Públicas estableció nuevas disposiciones para las compras realizadas por vía de la excepción.


El aspecto sanitario hasta ahora está controlado, pero no será suficiente si no dan señales claras. Camilo Filártiga, analista político.

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