El sistema de salud paraguayo enfrenta a diario un delicado desequilibrio entre los recursos disponibles, las demandas judiciales y los derechos de los pacientes.
En medio de este escenario, el abogado Rubén Alfredo Insfrán Peralta publica Fundamentos del derecho médico, bioética y responsabilidad médica. Nociones generales sobre legislación hospitalaria, un volumen que compila dictámenes, sentencias y reflexiones teóricas.
Con una trayectoria marcada por su paso como asesor jurídico del Instituto de Previsión Social (IPS), el autor analiza los desafíos legales más frecuentes en la atención sanitaria, desde los amparos por prestaciones hasta la verdadera dimensión del consentimiento informado.
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—¿Qué experiencia dio origen a este libro?
—Durante muchos años fui asesor jurídico del IPS. Allí, observé numerosos amparos relacionados con prestaciones médicas, como diálisis y tratamientos por accidentes cerebrovasculares. En algunos casos, esas demandas generaban dificultades para organizar los turnos y la atención, sobre todo cuando había otros pacientes internados con cuadros más graves y necesidades urgentes.
Cuando asumí esa cartera, empecé a revisar los informes médicos y los argumentos jurídicos. Así fuimos preparando defensas para el IPS y obtuvimos resultados favorables en algunos casos. Ese trabajo, que conoce poca gente, está recogido en el libro.
—¿Qué otros temas incorporó a la investigación?
—También analicé demandas relacionadas con la praxis médica y problemas en la relación entre médicos y pacientes. Muchas veces el paciente no recibe una explicación suficiente sobre su diagnóstico, el tratamiento o los riesgos de un procedimiento. Eso puede afectar su decisión y generar conflictos.
El consentimiento informado es fundamental. Por ejemplo, si se va a realizar una tomografía con contraste, el paciente debe recibir información clara sobre el procedimiento y los riesgos. No alcanza con pedirle una firma: hay que explicarle qué se hará y permitirle decidir con conocimiento.
—¿El consentimiento informado se limita a la internación o a una intervención quirúrgica?
—Debe ser un proceso continuo. El médico que interna al paciente no puede pretender que ese consentimiento cubra todos los actos que otros profesionales realizarán después. El cirujano que hará una intervención también debe explicar el procedimiento. Cada profesional tiene que informar al paciente sobre lo que va a hacer.
El paciente tiene derecho a conocer su situación, recibir explicaciones y aceptar o rechazar un tratamiento. También debe ser tratado con dignidad. Cuando no se le informa o siente que no se respetan sus decisiones, puede pedir el alta o retirarse del hospital. Eso plantea problemas para el paciente, los profesionales y la institución.
—¿Qué cuestionamientos tiene sobre los formularios de retiro voluntario?
—Hay formularios sugeridos por el Ministerio de Salud mediante resoluciones. Mi preocupación es que no tienen rango de ley y, en la práctica, pueden utilizarse de manera inadecuada. A veces se le pide al paciente que firme un retiro voluntario como si con eso la institución quedara liberada de toda responsabilidad. Considero que esa práctica debe revisarse y que el paciente tiene que recibir información clara antes de decidir.
—¿Podría dar un ejemplo de una cláusula que, a su juicio, no debería incluirse en un consentimiento informado?
—Recuerdo un formulario preparado para pacientes oncológicos que establecía que debían acudir acompañados; de lo contrario, no serían atendidos. Observé que esa condición no correspondía. No se puede poner en riesgo la atención de una persona que atraviesa una enfermedad grave por no tener a alguien que la acompañe.
—¿Qué derechos tiene hoy el paciente en Paraguay?
—En el país no hay una ley específica de derechos de los pacientes, aunque existen disposiciones que pueden servir de respaldo, como las vinculadas con la dignidad, la salud y el derecho a la vida en la Constitución Nacional. Creo que contar con una ley específica ayudaría a que tanto los pacientes como los profesionales conozcan con mayor claridad sus obligaciones y derechos.
La autonomía ya no puede entenderse como una decisión exclusiva del médico. El paciente debe poder decidir si acepta o no un tratamiento, después de recibir la información necesaria. El médico tiene que explicarle las opciones y escuchar sus preguntas, en vez de imponer una decisión.
—¿Qué recomienda cuando el paciente no está en condiciones de comprender o decidir?
—Primero hay que evaluar su lucidez y su capacidad para comprender la situación. Si no puede tomar una decisión, corresponde informar a sus familiares o a quien pueda representarlo. El médico tiene que explicar el procedimiento paso a paso y dejar constancia de la información brindada. Lamentablemente, en muchos casos esto no se practica de manera adecuada.
—¿El libro también aborda la responsabilidad de los profesionales y de las instituciones?
—Sí. Se habla tanto de la responsabilidad individual como de la institucional. También considero necesario que los médicos cuenten con un seguro de responsabilidad profesional. Hay opciones de cobertura, pero en Paraguay no existe una ley que establezca esa obligatoriedad. Es un tema que debería discutirse.
La formación y la supervisión de los profesionales también son importantes. En algunos lugares, los médicos en formación asumen tareas sin contar siempre con el acompañamiento necesario. Todo eso puede afectar la calidad de la atención.
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—Usted mencionó casos en los que se habría modificado la historia clínica. ¿Qué importancia tiene ese documento?
—La historia clínica debe reflejar correctamente la atención brindada. En mi experiencia, conocí situaciones en las que, ante un pedido judicial, se habría presentado una historia clínica distinta de la original. Eso puede agravar la responsabilidad de quienes intervienen. Por eso es fundamental conservar y completar correctamente la documentación médica.
—¿Qué materiales concretos encontrará el lector en el libro?
—Incluye conceptos sobre derecho médico, bioética, consentimiento informado, responsabilidad médica y legislación hospitalaria. También reúne entre diez y doce dictámenes jurídicos que elaboré durante mi trabajo en el IPS; esos documentos no tienen número. Además, contiene sentencias públicas que sí están identificadas y numeradas.
El libro también puede servir como referencia en cursos de especialización relacionados con bioética y derecho médico, y para quienes trabajan en comités de ética.
—¿A quién está dirigido?
—A abogados, médicos, fiscales, defensores públicos, docentes, investigadores y a quienes trabajan en instituciones de salud. También está pensado para el ciudadano común. Procuré explicar el contenido de una manera accesible, para que cualquier persona pueda conocer qué herramientas jurídicas existen y qué puede hacer valer cuando atraviesa una situación de atención médica.
—Hoy muchos pacientes llegan a la consulta después de buscar información en internet. ¿Cómo debería manejarse ese diálogo?
—El paciente de hoy tiene acceso a mucha información y puede llegar con preguntas sobre su diagnóstico o sobre otros tratamientos posibles. El médico no debería molestarse porque el paciente pregunte o plantee una opción. Tiene que explicarle con claridad por qué recomienda un tratamiento y conversar con él. Si el paciente siente que no recibe una respuesta o un trato adecuado, puede perder la confianza y buscar otra atención.
—¿Qué espera que ocurra después de la publicación del libro?
—El libro es un aporte académico y también reúne investigaciones y documentos que pueden ser útiles para analizar estos problemas. Cuanto más trabajen sobre el tema los juristas, los investigadores y los docentes, mayor será la conciencia sobre los derechos del paciente y las responsabilidades de quienes lo atienden.
—¿Está trabajando en una nueva publicación?
—Todavía estoy evaluando si ampliar este libro en una segunda edición o preparar otro sobre los derechos de los pacientes en Paraguay. Me gustaría desarrollar ambas posibilidades.
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El libro
Fundamentos del derecho médico, bioética y responsabilidad médica. Nociones generales sobre legislación hospitalaria, de Rubén Alfredo Insfrán Peralta, está disponible en la Librería El Foro.
El autor
El Prof. Dr. Rubén Alfredo Insfrán Peralta es abogado, docente universitario, investigador y jurista paraguayo, especializado en Derecho Médico, Bioética y Responsabilidad Médica. Egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), cuenta con formación en Derecho Civil y Contratos, Ciencias Jurídicas, Derecho Administrativo y Contrataciones Públicas.
Se desempeñó como abogado y asesor de la Dirección Jurídica del Instituto de Previsión Social (IPS), donde acumuló experiencia en la defensa institucional, el análisis de la legislación hospitalaria y el régimen previsional.
Su trayectoria incluye investigaciones y publicaciones en el ámbito de la práctica médica y la responsabilidad profesional, así como una distinción internacional como escritor e investigador invitado por la Asociación Española de Defensa Médica (Aedeme).