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Cientos de gatos, perros o conejos, víctimas indirectas del coronavirus en Pakistán

Cientos de gatos, perros y conejos se han convertido en víctimas indirectas del nuevo coronavirus en Pakistán, tras haber sido abandonados y encerrados en condiciones miserables y sin alimento debido al confinamiento de las ciudades.

Dos semanas después del cierre del Empress Market (mercado de la emperatriz) en Karachi (sur), un laberinto de recovecos sombríos y húmedos, Ayesha Chundrigar aún podía oír sus chillidos desde el exterior de este edificio colonial del siglo XIX.

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Cerca de un millar de animales de compañía fueron abandonados en este lugar. "Cuando entramos, alrededor del 70% de ellos había muerto. Sus cuerpos yacían en el suelo", cuenta esta fundadora de una oenegé de defensa de los animales. "Fue horrible", rememora.

Los gatos estaban encerrados juntos, de dos en dos o de tres en tres en jaulas para pájaros, sin luz ni ventilación, agua o comida. Los animales que sobrevivieron estaban sentados entre los muertos, temblando.

En Lahore (este), segunda megalópolis paquistaní de 12 millones de habitantes, se hallaron cadáveres de perros en una alcantarilla cerca de Tollington Market, núcleo del negocio de mascotas.

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Taking care of the rescued animals from Empress Market. About 60% of the animals at the market were dead. The other 40% were barely alive. Some are hidden away somewhere and we were not able to access them. The DHA pet shops refused to allow us in but animals were screaming in agony and despair inside. We are trying our best to help today as well. There were countless dead bodies of animals strewn outside the market creating an unbearable stench. If COVID-19 doesn’t kill us, this kind of cruelty towards animals that leads to decay and toxicity will eventually. A lot of people are calling us heroes. We don’t see ourselves as heroes. Or animal rights activists or animal avengers. We simply see ourselves as decent human beings who know that the world doesn’t just belong to people, but to all living beings. The COVID-19 outbreak only began because of severe cruelty towards animals. This is commonplace, in fact a norm in our country as well where animals are seen as private property rather than living beings with rights of their own that must be respected. And any decent human being should be able to see that rather than creating a separate type of human called an ‘animal lover’. You shouldn’t have to be an animal lover to care about the suffering of others. That should be indoctrinated into our culture as a norm of being a decent human being, as normal to us as eating because we know we are hungry. Or not touching the stove because we know it’s hot. If this time should teach us anything, it’s not self-care, it’s self-challenge. Challenge your beliefs, your norms and your mindset to understand why we are in this position we are in today where cruelty towards other species has brought the whole human race to a standstill.

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Kiran Maheen pudo salvar a una veintena después de convencer a las autoridades de que la dejaran entrar en este otro edificio construido en tiempos de los británicos. Pero llegó demasiado tarde.

"Cuando la policía abrió el cierre, muchos animales ya habían muerto en el interior", la mayoría asfixiados, recuerda Kiran Maheen, que también fundó una asociación en defensa de los animales.

La policía afirma que propuso a los comerciantes soltar a los animales en lugares seguros donde pudiesen alimentarlos. Algunos los tiraron a una canalización, donde se ahogaron.

Crueldad

Los derechos de los animales están lejos de ser una prioridad en Pakistán. La ley más reciente que aborda los problemas de crueldad se remonta a 1890.

Las autoridades de Karachi lideran cada año vastas campañas de envenenamiento de cientos de perros callejeros. Los zoos de todo el país están en un estado lamentable.

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Cientos de animales exóticos han sido además importados o criados localmente en los últimos años, para que los ricos de Karachi puedan alardear en las redes sociales con leones a bordo de sus 4X4 de lujo.

En tal contexto, el futuro de los animales de compañía es una batalla perdida. Sobre todo cuando la epidemia del nuevo coronavirus ha causado 54 muertos y casi 3.900 infectados en Pakistán y el confinamiento ha dejado a millones de trabajadores en la pobreza.

Aunque las acciones caritativas para con los más pobres son frecuentes en esta sociedad musulmana, las ayudas a los animales son más bien escasas.

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Los gatos estaban encerrados juntos, de dos en dos o de tres en tres en jaulas para pájaros, sin luz ni ventilación, agua o comida.
Los gatos estaban encerrados juntos, de dos en dos o de tres en tres en jaulas para pájaros, sin luz ni ventilación, agua o comida.

Khurram Khan alimenta cada día a una docena de gatos en su vecindario. "Sienten el dolor y la misera como nosotros", dice este hombre de unos treinta años que vive en un barrio de clase media.

Pero los militantes de la causa animal no pierden la esperanza. Ayesha Chundrigar se anotó una pequeña victoria al convencer a las autoridades de Karachi que permitiera a su equipo entrar en las tiendas de animales dos horas al día para ocuparse de ellos.

Kiran Mahee, por su parte, piensa ya en el futuro: "Intentamos utilizar el confinamiento para presionar y obtener el cierre total de este lugar", concluye.

Fuente: AFP/Ashraf Khan y Kaneez Fatima

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