Una gata de Gran Bretaña, de nombre Flossie, se convirtió en la más longeva al cumplir 30 años de vida el lunes último, según el libro Guinness de los récords.
La pequeña carey tiene problemas de la vista y también es sorda, pero eso no le impide disfrutar día a día con su dueña Vicki Green, quien la cuidad desde hace aproximadamente tres años, describió Clarín.
Su dueña la describe como una gatita juguetona, muy curiosa y que disfruta mucho de una buena comida.
Flossie pasó por varias casas y al nacer, en 1995, fue adoptada por un trabajador de un hospital de Merseyside. El hombre la encontró viviendo en una colonia de gatos muy cerca del sitio.
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Unos 10 años después, su dueño falleció y la mascota quedó a cuidados de su hermana por 14 años hasta que la mujer murió.
Durante los siguientes tres años, la gata estuvo en la casa del hijo de su última dueña, pero pasó a los cuidados de la organización de bienestar felino Cats Protection porque ya no podía cuidarla y fue así que Vicki se postuló para ser su cuidadora.
“Las primeras noches hacía mucho ruido porque no veía en la oscuridad y estaba un poco confundida en su nuevo entorno, pero ahora duerme toda la noche acurrucada en la cama conmigo”, recordó Vicki.
Vicki dijo que siempre quiso brindar una vida más cómoda a los gatos mayores.