10 ene. 2026

CDE: El microcentro intenta cerrar heridas abiertas por el abandono

Aprovechando las fiestas se reemplazaron las rejillas de desagüe en las principales calles esteñas, buscando devolver seguridad a peatones y conductores, y no espantar a la clientela.

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Microcentro intenta renovarse. Los problemas persisten, pero se trabaja en soluciones.

RR

El chirriar del metal contra el asfalto rompió la rutina del microcentro de Ciudad del Este. En plena avenida Monseñor Rodríguez, una de las más transitadas y emblemáticas de la capital departamental, cuadrillas municipales avanzaron con el reemplazo de rejillas de desagüe que ya habían cumplido, hace tiempo, su vida útil.

La escena, cotidiana por estos días, marca una intervención largamente postergada en una zona donde cada lluvia se convierte en amenaza.

Los trabajos están a cargo de la Dirección de Área Urbana, con apoyo de la División de Obras Municipales, responsable de la fabricación de las nuevas rejillas de hierro.

Más robustas y pensadas para resistir el intenso tránsito vehicular y el paso del tiempo, las estructuras buscan devolver seguridad a peatones y conductores, que durante años convivieron con rejillas rotas, hundidas o directamente inexistentes.

Pero debajo de cada rejilla retirada no solo aparece el desgaste del hierro. Sale a la luz un problema más profundo como los desagües colapsados por basura, lodo y desperdicios de todo tipo. Botellas, bolsas, restos orgánicos y grasas forman un tapón silencioso que, en días de lluvia, se transforma en raudal furioso.

El mismo que inunda calles, arrastra vehículos, espanta clientes y deja al descubierto una contradicción repetida: Quienes reclaman inundaciones son, muchas veces, los mismos que arrojan sus residuos a la vía pública.

Aprovechando el recambio de las estructuras deterioradas, los equipos municipales realizaron además la limpieza del entubamiento pluvial, una tarea clave para mejorar el escurrimiento del agua y prevenir anegamientos.

MEJORA. La intervención, aseguran desde la Comuna, apunta no solo a una mejora visible, sino al fortalecimiento del sistema de drenaje en una de las zonas más críticas de la ciudad.

El problema, sin embargo, no se limita a Monseñor Rodríguez. En la zona baja de la avenida Adrián Jara, comerciantes vuelven a alzar la voz ante una situación que se repite tras cada aguacero. Calles convertidas en ríos, locales inundados, mercaderías dañadas y un olor nauseabundo que se instala cuando el agua baja y deja al descubierto lo que nadie quiso ver.

EL PROBLEMA. La falta de limpieza regular de los desagües en el microcentro de CDE provoca inundaciones, deterioro acelerado del pavimento y un riesgo permanente para peatones y vehículos.

El agua estancada erosiona el asfalto, rompe las calles y afecta construcciones, mientras la acumulación de residuos genera focos insalubres en pleno corazón comercial de la ciudad.

El impacto no es solo urbano, sino también económico. Las condiciones desalientan a compradores y turistas, golpeando directamente a comerciantes y trabajadores que dependen del movimiento diario.

A esto se suma un sistema pluvial y de alcantarillado obsoleto, insuficiente para soportar las intensas precipitaciones que ya no son una excepción, sino parte del clima habitual.

Entre herramientas, esfuerzo y coordinación, el microcentro intenta renovarse paso a paso. Pero la solución definitiva exige algo más que hierro nuevo y limpieza ocasional, requiere mantenimiento constante, inversión estructural y, sobre todo, un cambio de conducta ciudadana.

Porque mientras la basura siga cayendo a los desagües, ninguna rejilla, por más resistente que sea, podrá contener el raudal de una ciudad que aún le debe respeto a su propio espacio público.

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